Archivos de la categoría ‘Japón’

Publicado por Chiqui el 30 de Abril de 2008

Divisas

Hay que reconocer que la llegada del euro hace ya unos cuantos años ha traido alguna que otra ventaja (vamos, concretamente una), que no todo iban a ser inconvenientes.

Y es que saliendo de la zona euro y a no ser que se viaje al Reino Unido o alguna zona donde reine la libra esterlina, todo nos va a parecer barato. Países tradicionalmente caros o directamente prohibitivos se han convertido de la noche a la mañana en destinos asequibles.

Uno de los más claros ejemplos de ésto es Japón. Antes, cuando alguien viajaba hasta allí, primero tenía que utilizar la extra de verano para comprar el billete y la de navidad como dinero de bolsillo para poder sobrevivir durante su estancia. Ahora no. Casi con el mismo presupuesto que podríamos tener para pasar una quincena de playa y sol en cualquier lugar de la costa española (vuelos aparte), se puede viajar a Tokio o Kioto y no tener que recurrir a la mochila y al chopped para poder sobrevivir sin dormir a las puertas de un templo sintoista.

Hoteles decentes, muy decentes en el centro de las ciudades por 70 euros (con WiFi gratis) o comer  abundantemente por cinco o seis euros son muestra de que hay destinos que, aunque lejanos, están más cerca de lo que parece.

Eso sin hablar del caso de Estados Unidos, donde la fortaleza de nuestra moneda hace que vuelvan los tiempos del famoso “Give me two“.

Así que menos quejarse del euro y a aprovechar la única ventaja que tiene, porque casi sale más barato viajar que quedarse en casa.

Publicado por Chiqui el 23 de Abril de 2008

Akihabara

Akihabara es para los amantes de los cacharritos algo así como la tierra prometida. La Monumental de Las Ventas para los taurinos o Maracaná para los futboleros. Las historias que desde allí llegan nos hablan de cacharros revolucionarios, precios asequibles y toda la oferta para cualquier demanda.

Pero la realidad es que no todo el monte es orégano. Todo ese mundo de neones de colores también tiene sus sombras.

Bien es cierto, como apunta Kirai, que explorando todos las callejuelas y subiendo las cuatro o cinco plantas que componen muchos de los edificios de este barrio tokiota seguro que se pueden encontrar cualquier tipo de aparato y mejores precios, pero la mayoría de humanos que vamos hasta Japón desgraciadamente no disponemos de una semana para dedicarla integramente a esta “ciudad eléctrica”. Japón tiene otros muchísimos atractivos…

Hablando de precios, las cosas están más baratas allí, sí, y además la fortaleza del euro ayuda, pero no escandalosamente. A veces no compensa por asuntos de garantía y esas cosas. Como añadido, salvo portátiles y cosas pequeñas es difícil traérselas hasta casa. Las líneas aéreas no son nada “friendly” con esto. Doy fe de ello.

En cuanto a lo de las novedades se pagan por lo que son, a precio de novedad, y además, un elevadísimo tanto por ciento de lo que se puede encontrar en Yodobashi, Laox y similares al poco tiempo (muy poco, salvo excepciones) ya está en las estanterías del Media Mark o de FNAC. Alguna ventaja tenía que tener la famosa globalización.

Por último, sistemas operativos extraños, teclados diferentes, incompatibilidades varias (en telefonía principalmente) o el simple hecho de no poder entenderte con el vendedor frustran expectativas demasiado altas.

Y es que en Maracaná a veces empatan a cero y en Las Ventas no se cortan orejas todos los días…

Publicado por Chiqui el 18 de Abril de 2008

Inodoro japonés

Los japoneses no tienen término medio. Si el inodoro tradicional japonés es un pequeño agujero en el suelo que te exige tener unas rodillas más musculadas que las de un levantador de pesas uzbeko para poder aliviarte en tu caminar por los pueblos más tradicionales de la isla, en las ciudades las cosas cambian.

Totalmente automatizados, los nuevos inodoros (todos ellos de la marca Toto) son más difíciles de manejar que un simulador de vuelo de la NASA. Disponen de todo tipo de botones con sus correspondientes chorritos, que a la que descuides y pulses el equivocado puede salir agua hasta para darte un masaje en la espalda. Tienen también, como si de un Mercedes se tratase, asiento calefactado para evitar que te destemples y “sube/baja tapas” automático. Por si fuera poco, un sistema musical se encarga de disimular nuestros propios “sonidos”, evitando vergüenzas innecesarias.

La foto superior es el cuadro de mandos de uno de gama baja, el típico de hoteles y locales públicos, y aún así, como diría el anuncio, es toda una “experiencia para la piel”. Certificado.

Publicado por Chiqui el 15 de Abril de 2008

Emulando a mi admirado Hombrelobo y ahora que la conexión me lo permite (no corre, vuela pero se corta con frecuencia seguramente debido al portátil “occidental” que utilizo) os traigo un video de gente paseando por Shijo-Dori, una de las calles principales de Kyoto en un soleado y caluroso día de primavera. Corbatas, kimonos turistas y colegiales todos juntos y revueltos.

Ya pronto estamos de vuelta…

Publicado por Rosa Jiménez Cano el 8 de Abril de 2008

A estas horas, los dueños de este blog, más refinados que esta ciberokupa, ya estarán en Japón. Digo lo de refinados porque ellos nunca nos hablarían de la hortada del calibre de Parque España. Lo he descubierto gracias a un mail de Yolanda, que a partir del envío no ha contestado más correos. Preferirá seguir en el “economato”, supongo.

Gracias a esta noble benefactora hemos descubierto “Parque España”, un parque temático dedicado a nuestro país. Restaurantes ambientados en la Córdoba de los califas, paella de calidad -supuestamente, desfile psedo flamenco, una recreación de la toma del Alcázar de Toledo -¿dirán lo de “un ladrillo sobre otro”?- y una reproducción de la Plaza Mayor de Madrid.

No os quejeis, nosotros seguimos imaginando Japón a través del prisma y los traumas provocados por Humor Amarillo.

Publicado por Chiqui el 8 de Enero de 2008

NihonicaTengo el gusto de presentaros Nihonica, el nuevo spin-off de Chiquiworld que acaba de ver la luz en nuestra pantalla amiga de la mano de Tormento. 

“Japón cañí para gente hasta el moño de tanto zen de todo a cien”, como ella lo define. Así, los temas japónicos de esta bitácora pasan ahora a tener vida propia de la mano de nuestra sensei particular Tormento, que de esas cosas sabe más que Karate Kid y Toyota juntos.

Artes, costumbres, pasado, cultura, estilo de vida, futuro… desde lo más tradicional a lo más bizarro. Si viene de allí, tiene cabida aquí. Además, promete viaje pronto para informar en directo.

Pues eso, casi 11.000 kilómetros de distancia unidos a golpe de ratón bajo la particular e irreverente mirada de nuestra Tormento.

Lo dicho: konichiwa y arigato, Tormento.

Tormento & Japón | Nihonica

Publicado por Tormento el 4 de Marzo de 2007

Cartas desde Iwo JimaLo prometido es deuda. Tan pronto estrenaron Cartas desde Iwo Jima me planté con mi cabas de Hello Kitty en el cine en versión original más próximo a mi casa y me la tragué en perfecto japonés.

Adelanto que ese día una Omaita me había dado el té con pastas así que mi percepción de la película se vió sin duda influida por mi estado de cabreo. Adelanto también que llevo con más resignación que la media de los mortales los ritmos lentos, las rarezas de los japoneses, los cambios de tonalidades a lo “Muerte en Venecia” y las películas de Kurosawa. De todo esto tiene la película, así que si os ponen un poco nerviosos cada uno de estos elementos por separado u os sacan de quicio si aparecen combinados, ni piséis el cine.

Como yo he sufrido mucho cine de autor lo llevé bastante bien. Lo que llevé fatal fue el intento de Clint Eastwood de humanizar a los japoneses a base de mimetizarlos en americanos. Empeñado en contar una obviedad -que la guerra es mala- y emperrado en explicar, igual que en “Banderas..“, que se lucha por los compañeros y no por un vago ideal de patria, Clint dibuja a unos japoneses individualistas, bonachones y un tanto Lazarillo de Tormes.

Mientras el superviviente protagonista juega al escaqueiting y Watanabe a general afiliado a Amnistia Internacional,  los soldados se hacen estallar con granadas de mano a falta de katanas o se convierten en minas anticarro humanas para reventar los tanques enemigos. Eso, los malos.

Eastwood, llevado por la clásica buena voluntad americana, cree que sólo se puede ser humano siendo occidental. Lo que parece no contemplar como posible es que la dureza de la educación japonesa les haga humanos de una manera diferente. Si no se sabe respetarla es mejor dejar que el ideal del japonés malvado siga siendo Toshiro Mifune.

Y yo sin mi respuesta.

Publicado por Tormento el 18 de Febrero de 2007

Viene de Homeless tokiotas

Nos vamos acercando al embarcadero de Hinodi, nuestro destino, pero por error desembarcamos en uno de los jardines menos destacados en las guías pero más espectaculares de Japón: el Hama-rikyu.

Este antiguo coto de caza de los Tokugawa queda al lado del mercado de pescado de Tsujiki y de la zona de negocios de Shimbashi, por eso su parte frontal siempre está llena de oficinistas disfrutando de un momento de paz en esa vida suya que es una continua e inacabada jornada laboral.

Nos perdemos y encontramos el monumento al “pato desconocido” levantado en desagravio a los caídos en este parque a manos de los Shogunes a lo largo de varios siglos.

Hay un lago y, al fondo, un puente y una casa de té etérea que flota casi transparente. Entro, me arrodillo en una de las esterillas que cubren el tatami y pido un té. No es la casa de té más formal ni más lujosa en la que entraré en Japón. Tampoco estoy en la mejor época: demasiado tarde para ver el sakura en flor y demasiado pronto para disfrutar del rojo de los arces en otoño. Pero es la primera.

La camarera se arrodilla para preguntarme que quiero y se arrodilla para servirme la taza con matcha amargo batido y el dulce que siempre lo acompaña. Hace una reverencia. Formando con mis manos un triángulo, pego las palmas en el suelo y, acercando mi frente hasta que las toco, devuelvo la reverencia.

Giro la taza de té batido y miro desde la veranda en dirección al lago donde se reflejan los torturados y resignados pinos centenarios. Y aunque debería pensar en la belleza del momento, no paro de preguntarme como puñetas son capaces de permanecer sentados así. Comprendo entonces cuánto me queda para ser japonesa.

  Hama-rikyu

Publicado por Tormento el 11 de Febrero de 2007

Viene de Samurais y plexiglás 

  Río Sumida

En la esquina con Asakusa Dori se encuentra el embarcadero. Allí, al otro lado del río Sumida, nos observa el nabo flamígero diseñado por Philippe Starck para el Asahi Beer Hall.

Cogemos un barco en donde es imposible salir a cubierta. Parece que no tienen prevista la posibilidad de navegar con buen tiempo. Nos recibe la guía del barco, con sus guantes y su casquete a lo Jackie Kennedy, y tras la reverencia de rigor, en un perfecto japonés, nos desgrana una apasionante historia llena de frases que terminan en “aimás”. 

Como no entiendo nada de la historia oficial me dedico a observar y veo con sorpresa que Tokio es una ciudad que vive de espaldas a su río y que en sus riberas, donde nadie mira, viven sus sintecho, aquéllos que no son dignos; los que no han hecho lo que han debido sino lo que han podido.

Aún así, hasta los que duermen en la calle mantienen el orden y la pulcritud: con una distancia constante separan sus chabolas cúbicas hechas de loneta azul, idénticas, entre las que cuelgan sus perchas con la colada diaria. Los que tienen más posibles viven en tiendas de campaña en forma de iglú. No hay basura ni mendigos sucios. Viven aquí porque saben que nadie mira a la puerta trasera de Tokio que es este río industrial y poco glamouroso.

Según nos acercamos a la bahía de Tokio, desaparecen las chabolas impolutas y comienzan el Tokio que mira hacia su río, el que tiende escalinatas y fachadas para ser vistas.

Publicado por Tormento el 4 de Febrero de 2007

Viene de Vergüenza 

KapabashiTanto leer libros sobre Samuráis de cuando Tokio era Edo y Nihonbashi el kilómetro cero del Tokaido, me traen reverente al templo de Asakusa-Kanon y a la calle Nakamise. Como era de esperar, el Templo Sensoji es feo y la calle Nakamise ya no está bordeada por esos tenderetes llenos de pasteles de arroz, sino de tiendas para nosotros los turistas con falsos kimonos de falsa seda hechos en China. Cogiendo una calle paralela lateral a Nakamise es posible encontrar tiendas con kimonos japoneses de segunda mano, buenos, limpios y baratos.

El mapa indica que estamos cerca de Kapabashi Dori, la calle que suministra a los restaurantes de la ciudad de esos platos que reproducen cualquier menú en resina, desde sushi hasta espaguetti bolognesa.

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