Me voy a evitar el espinoso tema de Opus (o casi) y voy a hablar de lo realmente importante de Camino: ¡Sale mi cole! Sale la capilla donde hice mi primera comunión y donde hablé por primera y no última vez a mi público, ese que tanto me ama; salen los bancos al lado del despacho de la directora, donde una vez me esperara un psicólogo para hacer un estudio con la más lista y la más tonta del colegio (ya veo a alguno diciendo que yo era la tonta, ya); sale la cancha de baloncesto donde nunca me pasaban la pelota; salen las gradas del patio de donde nos desalojaba Sor Francisca a golpe de castañuela, que tanto valía para llamar al rosario de los viernes como para arrearnos con ella en la cabeza en caso de insumisión; salen las clases en donde me ponían de pie castigada por rajar con mi compañera de pupitre; y sale la escalera de entrada con la clase en formación de foto, de esas que tengo una por curso con la sola ausencia de las dos monjas-cancerbero a cada lado.
Y yo, que nunca fui feliz en el colegio, me sentí nostálgica en medio de esta película dirigida por un chico de mi generación, llena de referentes propios de los que hemos ido a los mismos colegios y a las mismas consultas de médicos indocumentados del barrio de salamanca, de sillones de cuero con chinchetas y mesas castellanas y de diagnósticos errados.
A la protagonista de la película uno de ellos le cuesta un tratamiento tardío que la lleva a la muerte; a mí un indocumentado similar me tuvo un año con los dolores de cabeza más horripilantes que nadie pueda imaginar por no mirar donde debía con un aparato que cualquiera de su especialidad debía de tener en su consulta en lugar de un Lladró. Supongo que de esa época me viene el odio por tan internacional compañía española.
A pesar del gran acierto de Fesser de elegir mi cole, la peli no le sale redonda: no puedo con esos momentos P. Tinto de niña en fase REM, que baila y canta y que habla con el sombrerero de Alicia en el Pais de las Maravillas con acento “rebelde gueí”. Ni puedo con esa indefinición temporal estética, que hace que no se decida por el momento en que la niña a la que se dedica la película murió (1985) y el 2001-todavía-con-pesetas en que ambienta la cinta.
Por todo lo demás, no hay nada que se cuente del Opus que no sea verdad: los conventos de numerarios en los que las mujeres son de segunda división; las explicaciones iluminadas pero en tono comedido y contenido para explicar las más terribles situaciones; los estrategas de la obra, que lo mismo te hacen un beato que te nombran un consejo de ministros.
Volviendo a la autocita, aún recuerdo con horror el velatorio de la hija de una compañera de mi madre, “miembra” del Opus. La muerta, tras varios años de depresiones profundas producto, dedujimos, de los clubes y actividades de la obra y de una madre amantísima pero teledirigida, no pudo más y mientras su madre luchaba por apartar la cama con que bloqueba la puerta de su dormitorio, se tiró por la ventana. Allí estábamos mi señora madre y yo escuchando la versión Opus del suicidio: la chica amaba tanto a la Virgen que, intentando abrazarla al verla en el patio de la casa a la altura del tendal del quinto izquierda, trastabilló y se esmoñó.
Mientras nos temblabla el bolso, escuchámos cánticos, recuerdos de las bonitas actividades compartidas y manifestaciones unánimes de envidia por la finada que ya se encontraba en compañía de la Virgen del tendal. Me tuvo que agarrar mi madre cuando les iba a sugerir que probaran suerte a ver si también se les aparecía a ellas y nos hacían precio en la funeraria por grupo místico.
Esta película me ha recordado a esta madre y a esta hija, gente decente, buena y abnegada, como la que protagoniza la película, pero lamentablemente catequizada por una secta de protección-clerical que necesita esta gente prescindible para dar cobertura a su infinita soberbia y ambición.
Disclaimer: Ni mi colegio era del Opus, ni todos los médicos del barrio de Salamanca son unos indocumentados. Lo digo para que no le metan un pleito al jefe que luego no me duerme con esto de las querellas. En cuanto al Opus, aguantaré el chaparrón que Dios me mande y se lo ofreceré a Jesús.





19 de Octubre de 2008 a las 11:14
Sublime el artículo, Tormento. No hablo de la película porque no la he visto, pero el artículo ha sido sublime. Gracias
19 de Octubre de 2008 a las 12:09
Sobre la película Camino, basada en la vida de Alexia, cito los comunicados de la famila de Alexia González Barros, cuyos 4 hermanos aún viven. Me parece que son elocuentes:
* Fesser en “Camino” se sirve de Alexia González Barros: primer comunicado
* “Camino” de Javier Fesser carece de la autorización de la familia de Alexia González Barros: segundo comunicado
* Grave e injusto error demencial: carta abierta de uno de los hermanos de Alexia a Javier Fesser
* Camino de Fesser y Alexia: película y realidad, por Ninfa Watt ex alumna del colegio en el que estudiaron las hermanas González-Barros y amiga de la familia
* “Le ruego que deje de maltratarnos”: carta abierta de José Damián, hermano de Alexia González-Barros, a Javier Fesser, director de la película “Camino” (19.oct.08)
Más información en la web oficial de Alexia González Barros http://www.alexiagb.org
Estos textos se pueden leer también en: http://www.opusdeialdia.org/
19 de Octubre de 2008 a las 12:44
Bueno, pues has sido la primera(como cada domingo) en leerte, y cuando he terminado la lectura,he retornado tanto, que me he dado cuenta que cada vez tenemos mas cosas en común con el pasado, Yo, era Tú, pero sin falda a cuadros pero con el mismo uniforme devenido en pantalón, no sé si coincidia la fecha del curso, pero todo es muy similar, los patios, las sillas con chinchetas, las fotografias de cada curso y cada año, que me las aprendí de memoria porque yo era raro y pasé muchas horas en los pasillos y ¿donde iba Henry? pues directamente a las fotos o a los grandes ventanales donde se disfrutaba de un paisaje grandioso y bucolico pastoril.
Tambien sufrí-mos la muerte casual de un compañero en un accidente desafortunado, y al igual que tú, fuimos, unidos con nuestros padres a la misa, tambien nos temblaban el bolso, la chaqueta y el bajo del pantalón del uniforme, y aunque Henry huyó del momento nada mas comenzar, no lo sentí menos que todos ellos.
henry era el raro, en un mundo de perfección de planchados y cabellos mojados surcados en raya a la derecha, en vez de ayudarme, me apartaban más, y yo ahí con mi cabeza alta, mis libros perfectamente encuadernados pero tachados en su interior, y una foto de pink floid en el portablock con forro de plastico en la que se veia un chico, solo, flotando bocarriba en una piscina, que tenia que dar la vuelta para que no se viese en el autobús y se chivasen, nadie se daba cuenta que la foto de mi portablock, curiosamente de la marca Enri, decia mucho de lo que sentia en aquellos años, pero pocas personas se dan cuenta de los mensajes subliminales, de ahí vendrá mi afición a sumergirme en el agua y escuchar el silencio.
Parece que siempre te lo diga, pero lo digo de verdad, el post de hoy me ha vuelto a encantar y he tenido tras de mi a la familia, haciendo yo de narrador.
Que bien escribes, yo no aprendí quizas de lo se me ofrecia y me negaba a estudiar, porque veia imagenes P.Tinto en muchas ocasiones y cuando los profes hablaban yo me iba por otros cerros, el Colegio como Continente me venia grande y el contenido pequeño.
Ojalá fuese tan buen narrador de epocas como lo eres tú.
Besos con eco, esos esos esos.
19 de Octubre de 2008 a las 13:28
Araque, gracias. Es que me sale la vergüencita de colegio de monjas, y no se como agardecértelo mejor.
Familiares de Alexia, agradecemos el comentario aunque es innecesario. Si antes de optar por pegarnos el comentario de pensamiento único, hubieran seguido los links que aparecen en esta entrada, habrían comprobado que se dirigen a la carta de uno de los hermanos y a la nota de la causa de beatificación referida a la dedicatoria de la película. He de manifestarles que he procurado tener el máximo cuidado en esta entrada y no referirme a su hermana más que en lo relativo a la polémica dedicatoria. Desde mi más que manifiesta discrepancia con el Opus, no puedo más que estar de acuerdo con ustedes en el enfado con Fesser: si alguien hiciese un producto comercial a costa de un familiar sin mi autorización, es más que probable que no me limitase a escribir una carta abierta. Pero comprendo que es más inteligente, y más cercano a la proverbial discreción de la Obra, darle el pábulo justo a la cuestión y evitar así que interfiera en el proceso de beatificación de su hermana….
Henry ¡corazón mío! si es que ya estamos tardando en tomarnos unas cañas. Y mira que no he contado lo de las botas ortopédicas y lo de que las japutas de mi cole, como no podía correr, no me querían en sus equipos del “balón prisionero” y siempre me quedaba la última en el sorteo. Una petarda se me quiso jugar a cara o cruz y servidora la mandó donde mi repipi educación decimoinónica me permitía. Nunca más volví a intentar jugar en el patio y nunca más dependí de la aprobación ajena para sobrevivir ¡De ahí que me resulte tan raro recibir tantos cariñines!
Dile a la Danvers que me vaya preparando la habitación de invitados.
Besotes.
19 de Octubre de 2008 a las 16:39
[...] La película está bien hecha, pero me cuesta creerla. Vale es ficción pero algunas cosas sobran (las operaciones). No así el enfoque, creo que trata de retratar cómo son las cosas dentro, pero tengo dudas sobre cómo es la organización realmente. Curioso eso de coger a la gente por el codo para hablar, ni de la mano, ni del hombro, sino del codo. Fijaos, porque lo suelen hacer así. [...]
19 de Octubre de 2008 a las 21:11
Si te hubieras sido más ecuánime, en tu “Disclaimer” podrías haber dicho, también, que no todos los de la Obra son así. En fín, no pretendías hacer de la Obra el centro de tu post, pero es la única que ha salido agredida sin derecho a “Disclaimer”…
19 de Octubre de 2008 a las 23:13
El codo es que es lo menos sensible del brazo -no se vaya a considerar un tocamiento pecaminoso- aunque yo tenía un profesor de matemáticas - será por eso que ahora soy de letras- que tenía el don de apretar el tendón del codo cual llave de aikido y dejarme adolorida que no veas.
Caramba, me han entrado - más- ganas de ver la película.
20 de Octubre de 2008 a las 17:37
[...] Ver anotación original [...]
21 de Octubre de 2008 a las 19:38
El único gran PERO que le pongo a la peli de Fesser (director que en anteriores trabajos me ha encantado siempre) es la escena del aplauso en el momento de la muerte de Camino.
Me parece DEMENCIAL colocar ese plano, a todas luces ficticio, en medio de una historia que está clarísimamente basado (más que “inspirado”, ojo al matiz) en Alexia.
Si del resto de la pelicula te costara distinguir el personaje de alguien real pues podría ser un recurso válido, pero es que en este caso meter ese disparate en medio de lo que es clarisimamente una historia elaborada sobre la vida y muerte de Alexia me parece una falta de respeto tan absoluto sobre ella y su familia que empaña el resto de méritos de la película (que los tiene).
Yo no tengo absolutamente ninguna simpatía por el Opus, y ello no por rencor pq ni he estudiado en un colegio de la Obra ni nada semejante, pero simplemente no comparto el extremismo no ya de su visión sino en la forma en la que a veces lo imponen a los demás, pero debo decir que con un disparate, por otra parte tan innecesario como gratuito como el del “aplauso”, Fesser consigue que alguien como yo, que podría defender su película por la visión que plasma de unos hechos logra que precisamente me posicione en su contra por entender que ha faltado muy gravemente al respeto de una niña y una familia que no se merecen la instrumentalización de su dolor puesta al servicio de lo que constituye claramente una toma de posición crítica de Fesser con el Opus.
Creo además que Fesser se ha equivocado profundamente al desentenderse de la postura de la familia y hacer oídos sordos a sus por otra parte mesuradas y ecuánimes palabras.
Sinceramente, a mí se me muere una hermana y alguien hace una película en la que se ve como aplaudimos su muerte (partiendo de la base de que eso NO sucedió) y este tío, como poco, termina en los Tribunales.
24 de Octubre de 2008 a las 18:18
Iba a dar mi opinión sobre el post. Vamos, que la voy a dar, me parece muy bueno, bien escrito, gusta leerlo.
Pero he revisado los comentarios y tengo que decir que el que me antecede, escrito por Antonio Rentero, me ha encantado.
No he visto la película. He leído la carta abierta del director hoy en “El Mundo”, escuché el otro día a una amiguita del colegio de la niña, he visto y leído algo en internet y, de todo eso, el comentario de este hombre, Antonio, me parece certero y coherente.
Saludos.
27 de Octubre de 2008 a las 0:34
[...] La película está bien hecha, pero me cuesta creerla. Vale es ficción pero algunas cosas sobran (las operaciones). No así el enfoque, creo que trata de retratar cómo son las cosas dentro, pero tengo dudas sobre cómo es la organización realmente. Curioso eso de coger a la gente por el codo para hablar, ni de la mano, ni del hombro, sino del codo. Fijaos, porque lo suelen hacer así. [...]