Publicado por Chiqui el 16 de Julio de 2008

OlivettiTodos los máquinas que tenemos en casa tienen un nombre descriptivo: lavadora, cocina, nevera…  Ninguna de ellas se ha quedado con el nombre de lo que son. Esto es, no se las llama máquina de lavar, máquina de cocinar, máquina de enfriar…

Aunque todas tienen “nombre”, hay dos excepciones. Bueno sólo una: la máquina de coser. Porque la otra, si no está ya en la basura o en el trastero sólo se usa como mero elemento decorativo… la máquina de escribir.

Y a este aparato quería referirme. La irrupción de los ordenadores allá por los ochenta acabó de un plumazo con los dos siglos de vida que tenía este método de escritura mecánica.

Normalmente, eran grandes y pesadas. Había que hacer una fuerza descomunal para apretar las teclas y cuando ya tenías destreza con el teclado tenías que ir una y mil veces a separar los dos o tres tipos que se habían atascado delante de la hoja. Para hacer una copia se necesita el papel carbón y cada vez que se llegaba al final de la línea, vuelta de carro que te crió. Eso cuando no te ponías las manos negras al cambiar la cinta…

La llegada de modelos más ligeros (¿quién no ha visto o ha tenido una Olivetti Lettera?) y sobre todo de las eléctricas (con esas bolas de tipos en el centro de IBM) fueron el canto del cisne antes de su fulminante extinción.

Ahora ese inconfundible sonido mecánico de sus teclas no se oye ya ni en las redacciones menos tecnificadas. Descanse en paz.

Va por | Josemaria


4 comentarios a “¿Qué fue de…? La máquina de escribir” Añade uno

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