Mucho hablar de los ochenta y de los noventa, pero casi siempre olvidamos que antes de que esos tiempos llegaran estaban los setenta. Y que también tuvieron su encanto visto con el paso de los años.
Porque hay cosas que, aunque hayan pasado más de treinta años y no nos lo enseñen en “Cuéntame“, seguirán formando parte de la memoria colectiva de esa década, como “La empanadilla de Móstoles“ de Martes y Trece en los ochenta o las noches en vela viendo a Michael Jordan en los noventa.
Por esos años se leían periódicos ya desaparecidos como el Ya, Pueblo, Informaciones o siniestro El Caso. Además, a falta de culebrones, las fotonovelas arrasaban. También se compraba el “TP” para saber que ponían en la tele y en el “uhacheefe” y así poder ver “Crónicas de un pueblo“, “Curro Juménez“, “Espacio 1999“o “Kojak“.
Mientras nuestros hermanos mayores escuchaban a Celicia, Nino Bravo o Gloria Gaynor en el comediscos, los niños (yo entre ellos) cantábamos como locos el “Capitán de madera” de La Pandilla, jugábamos a los cromos y pasábamos las tardes con el “CinExin” o en la calle haciendo guas con las canicas y carreteras para las chapas.
La moda que se imponía desde fuera nos traía pantalones de campana y cuellos kilométricos para nosotros y colores chillones y flores en los vestidos para ellas.
Eso y muchísimas cosas más… ¡ah!, yo fui uno de los afortunados que fue al estreno de la primera y original guerra de las galaxias… en España, claro.




