La estética que impregnaba toda la vida cotidiana durante el regimen comunista de la ya desmembrada Unión Soviética sigue siendo reconocible ahora del mismo modo que al ver un típico mueble de Ikea sabemos que su diseño ha sido realizado en Escandinavia.
Y aunque se trataba de una concepción industrial, marcial e incluso dura, para muchos tiene un encanto especial.
La red está plagada de muestras de como era y como se relacionaban sus habitantes con los objetos que les rodeaban. Como ejemplo, podemos ver una amplísima colección de calculadoras y dispositivos electrónicos u otra de relojes (realmente impresionantes algunos) y radios de diferentes épocas que en algún momento u otro la mayoría de los soviéticos tuvieron en casa. También usaban cámaras de fotos y los más jóvenes pudieron utilizar los primeros pecés.
Cuando salían a la calle fumaban estos cigarrillos, veían posters en las paredes y esperaban al autobús en estas paradas o se desplazaban en metro. Eso, si no tenían coche o moto. En el trayecto podían contemplar un montón de edificios, algunos muy extraños y otros que ya están abandonados. Aunque nunca pudieron ver estas otras megaliticas construcciones que no llegaron a ver la luz. También se conservan en internet un montón de fotos de esos tiempos y de los actuales.
También fuera de sus fronteras, los países satélites importaban esta estética y claros ejemplos son estas webs, una de diseño industrial en la extinta República Democrática Alemana y esta otra de antiguos anuncios rumanos.





