Publicado por Chiqui el 3 de Octubre de 2007

Publicidad censuradaNo todas las (buenas) ideas que dan a luz los creativos publicitarios pueden verse finalmente en las páginas de una publicación o en las pantallas de televisión. Por unas u otras causas, algunas son censuradas y archivadas en el baúl del olvido porque los responsables finales de la campaña no dan el visto bueno para su lanzamiento.

Las causas para la negativa, además de la clásica de no gustarle al cliente que es el que pone el dinero y decide, pueden ser de lo más variado.

Y una de ellas es la carencia generalizada de sentido del humor. Aquí caben todos aquellos spots que pueden herir la susceptibilidad del algún sector de la población por muy pequeña que sea la afrenta. Una de las campañas de Bocatta lo sufrió. Y es que parece que ahora nos la cogemos con papel de fumar.

Tampoco hay que olvidar que temas como la religión o el sexo son tabú en muchas partes del mundo. Cualquier mínima alusión a uno de estos asuntos puede tirar por tierra la mejor de las ideas. En Bacardi ya lo han comprobado. También el del Getafe CF fue duramente criticado, aunque sí vió la luz finalmente.

Más factores. Hechos puntuales de la actualidad pueden ser tamizados por el ojo de los publicistas, pero no consiguen pasar el filtro de las altas instancias. Un claro ejemplo fue el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York y el anuncio de la cadena de televisión MTV. La administración americana les obligó a retirarlo. La paranoia era tanta que hasta esta pequeñamaravilla de Sony fue vetada en algunos países por respeto a las víctimas (¿alguien lo entiende…?)

También puede ocurrir que se lancen pero la presión de la opinión pública a retirarlos. Éste fue el caso de las publicidades de El País o el de esta campaña antitabaco en Hong Kong.

Las no “políticamente correctas” tampoco están bien vistas. Si no que se lo pregunten a Ford KA o a los autores de la campaña NoID contra el DNI en Inglaterra.

Hay otra clase de publicidad que tampoco verá oficialmente la luz pero que la red sí se encarga de enseñar. Son los denominados spoof ads. Anuncios apócrifos que se realizan al margen de las marcas que representan. Y aquí sí que vale todo. Muestra de ello pueden ser uno del WV Polo o éste de Nokia.

Ah, se me olvidaba. Queda otra posibilidad. Se denominaría algo así como “Somos-más-papistas-que-el-Papa“. Porque alguien me puede decir… ¿Hay algún atismo de pornografía infantil en estas dos publicidades de Armani Junior?, ¿atenta Yoplait contra la dignidad femenina?


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