
Según dicen, la prensa escrita tiene fecha de caducidad. Así lo aseguran docenas de análisis, informes y sesudos estudios de mercado que revelan que de aquí a unos cuantos años las páginas de los diarios serán meras piezas de coleccionistas.
Supongo que estos mismos comentarios eran los que hacían los gurús de la época cuando a mitades del siglo pasado la televisión se empezó a universalizar y las imágenes llegaban hasta el mismo salón de casa teniendo tan solo que apretar un botón para disfrutar de ella.
Sin embargo, la fulgurante aparición de un nuevo competidor más rápido y más directo si cabe que los restantes no hace que los periódicos pierdan los valores añadidos que los ha caracterizado hasta ahora.
Si queríamos enterarnos cuanto antes de lo que pasaba, ya teníamos la radio o la tele. Y cuando una información, que ya todo el mundo conoce, sale publicada en papel al día siguiente, tiene que aportar algo que no hayamos encontrado en otros medios. La opinión, la reflexión, la pausa, el periodismo lento… todavía no son moneda corriente de lo virtual. Y ése el principal valor añadido del papel.
Y ocurre que empieza a producirse la misma simbiosis que se produce cotidianamente entre los diferentes medios masivos de comunicación. Se alimentan entre sí.
Diariamente, estamos viendo como la red se nutre de los contenidos de que salen por las obsoletas rotativas. Basta con echar un vistazo a las portadas de los agregadores de noticias más populares (Digg, Menéame, Fresqui…) para apreciar que un elevado tanto por ciento de las noticias publicadas provienen de las ediciones digitales de medios de comunicación tradicionales.
Por otra parte, los periódicos se aprovechan de lo que la red genera (y ya no sólo de sus malas noticias). El caso más reciente es el asunto denunciado por Manuel Almeida en su estupenda bitácora Mangas Verdes y recogido por todos los medios (eso sí, en la inmensa mayoría sin citar la procedencia).
Será el mercado publicitario el que ponga a cada uno en su sitio, y ahí ya no se habla de formatos o soportes, sino de marcas.
Por tanto, yo creo que la prensa se volverá a inventar, sí, pero no desaparecerá. O eso espero…






24 de Abril de 2007 a las 11:50
También decía que el video mató a la radio star y nada más lejos de la realidad
24 de Abril de 2007 a las 17:02
Si algún dia acaba la prensa escrita, o los libros, además de ser una lástima, abríamos dicho adios al placer de la lectura.
Porque yo, que me paso el día delante de la pantalla, aprovecho para consultar varios periódicos, blogs, etc. Pero los domingos por la mañana no cambio mi paseo hasta el kiosko (ahora en los Campos Elíseos). Y la alegría de alargar las horas con el periódico bajo el brazo, un periódico que se comparte, que se pone sobre la mesa de la terraza, que se empapa con una caña descuidada, que hace las veces de sombrilla o de paraguas, que acaba comentado, leído, estropeado y despedazado, mientras cae el sol de fin de semana y se aproxima el lunes…
24 de Abril de 2007 a las 17:15
Además de verdad, Sitoxic, además de verdad…
No podría describirlo mejor, Baguette. Eso no lo cambio por nada del mundo (aunque sea una pantalla de 42”)
24 de Abril de 2007 a las 17:39
Mi hermana es periodista, y hubo una época en la que era ‘periodista digital’. A mí me daba risa pensar en mi hermana como una periodista hecha de pequeños pixeles, y con voz un poco robótica (yo se que no sois así, pero es que la palabreja…).
Ahora es periodísta rural. Y a mí, Chiqui, me gusta más.
25 de Abril de 2007 a las 9:15
La prensa escrita tiene un valor añadido, diferente para cada persona, que la convierte en algo no sólo de usar y tirar como algunos nos quieren hacer creer.
25 de Abril de 2007 a las 12:47
La prensa escrita se mantendrá por un largo tiempo, pero sinceramente, yo creo que al final, más tarde que pronto, irá desapareciendo…Pero bueno, por suerte, creo que aún nos quedan muchos años con ella…
2 de Mayo de 2007 a las 17:15
Dudo que desaparezca, más bien cambiará la forma de distribución, como están demostrando los periódicos gratuitos tipo Qué, Metro, etc. Lo que creo que es insustituible es la edición de los domingos, con toda la parafernalia de suplementos. Y, recordemos, no todo el mundo tiene Internet …