Hacer turismo y viajar no significa obligatoriamente llegar a un punto concreto, dejar las maletas y establecerte durante varios días. El desplazamiento en sí mismo, ir de un sitio a otro y descubrir todo lo que ofrece el trayecto, puede ser una experiencia de lo más placentera.
Imaginemos, que ya es mucho imaginar, que tenemos mucho dinero y mucho tiempo. Podríamos iniciar nuestro viaje en el sur de Chile, en Puerto Montt. Allí, podemos alquilar un coche y recorrernos los 25.750 kilómetros de asfalto de la carretera Panamericana. Desde Chile hasta Alaska, pasando por 13 países, se pueden contemplar multitud de paisajes y acumular todo tipo de experiencias. Sin parar ni a dormir ni a comer y circulando a una media de 90 kms/h. (un milagro en algunos tramos) tardaríamos la friolera de doce días.
Una vez en destino, con tan solo bajar a Los Ángeles podemos recorrer de costa a costa los Estados Unidos en autobús. Por sólo 189 dólares, te puedes pasar casi tres días recorriendo la América profunda (casi 5.000 kilómetros), desde California a Nueva York montado en un bonito autobús de la compañía del galgo gris (Greyhound).
Llegados a la ciudad de los rascacielos, y si seguimos teniendo dinero y sobre todo ganas, que mejor que irse a Inglaterra en barco. En tan solo seis días el Queen Elizabeth 2 te lleva a Southampton. Ése es el tiempo que tarda en recorrer los más de 5.500 kilómetros que separan una ciudad de otra. Los precios varian dependiendo del camarote. Desde las 11.899 libras (17.472 euros) de la suite más lujosa hasta las 799 libras (1.173 euros al cambio) de la estancia más sencilla.
Y si eso no es suficiente, un paseito a Moscú para subirse al Transiberiano. A bordo de este mítico tren se recorren 9.258 kilómetros durante los siete días que dura la travesía entre la capital rusa y Vladivostok. El precio, depende de donde se compre y la categoría en la que se quiera ir. Oscilan entre los 158 dólares en 3ª clase (4 camas en el compartimento) y los 837 dólares de la 1ª (sólo dos camas).
Después de un mes recorriendo mundo, volver desde esta ciudad situada en el Mar del Japón a casa en un aburrido avión ya es sólo un juego de niños…





