
Las bodas en Japón son, como en Occidente, todo un acontecimiento. Los trajes de novia son espectaculares y los tocados que llevan en la cabeza más impresionantes aún. Eso genera a la desposada un importante problema de movilidad. Alguien tiene que acompañarla, velando para que todo siga en su sitio constantemente.
Y para que no se le fastidie el peinado a la hora de montarse en el coche rumbo a la ceremonia o una vez acabadas las celebraciones… ¿qué se hace? Pues se “tunea” el coche y se le añade una pequeña portezuela superior para poder encajar toda la parafernalia que acompaña a la chica en la cabeza.
Una vez realizada la operación de subir o bajar del coche, se cierra la trampilla… y listo. Problema resuelto. Esta práctica que parece novedosa, no es más que una adaptación de los palanquines tradicionales japoneses.
De todas formas y cualquier día de éstos, nuestra experta en temas japónicos, Tormento nos hablará sobre las bodas en Japón, que merecen un comentario aparte.






21 de Agosto de 2006 a las 11:32
Jajaja, Me parece estupenda lo de la portezuela, en la boda de una amiga mía la madrina llevaba una peineta y en que se vio de montarse en el coche. Tuvo que ir todo el rato como la madre del Rey con la cabeza torcida.