Hace unos cientos de años, en mi época Bridget Jones, una amiga tan solterona y abandoná como yo me recomendó Seda, un opusculillo de un tal Baricco. La cosa iba de un amor imposible del tipo “te amé desde que te vi servir el té” con requiebro final.
El libro era corto y digno (me pareció). La película en él basado no: se hace eterna, es plúmbea y, lo que es peor, cursi a más no poder. No sabía si me había equivocado y me había metido a ver la Lady Chatterley en versión Rosamunde Pilcher.
Han elegido a una pareja protagonista que da repeluco: él (Michael Pitt), que tendría que transmitirnos una pasión volcánica contenida, tiene una cara de acelga inconclusa de labio gordo que, lejos de dejarte indiferente, te dan ganas de arrearle. Ella, la Knightley cada vez más cabezona y anoréxica, está cursi como ella sola. Eso sí, los años no pasan por ella, que se muere de puro joven que es.
Ver un trocito de Japón no compensa este coñazo de colores. Hasta la música de Ryuichi Sakamoto es ramplona.
Como siga así la cosa, me paso a la crítica de etiquetas de gel.






20 de Marzo de 2008 a las 11:32
El libro me lo prestó una amiga, y se la devolvi al dia siguiente, porque se lee en un pis pas, y es intenso, yo no lo conocia, cuando me fije en las librerias despues, vi que era un superventas, no diré que era de mis favoritos, pero es una historia dentro de lo corta, intensa.
Parece que a la knightley solo le dan los mismos papeles ultimamente, y que no suelta el vestido desde hace varias peliculas, con lo apañá que estaba en el papel de “love Actually” siempre riendo.
Besos!
Bridgot Johns.
23 de Marzo de 2008 a las 19:32
Felicidades por la entrada, Tormento. No he visto la película, pero cuando lo haga por lo menos me reiré pensando en esta entrada.