Archivos de la categoría ‘Tormento’
Publicado por Tormento el 20 de Junio de 2010
Cuando me encuentro ante un maestro del borderío que con tanta intensidad practico, no me queda más remedio que descubrirme y postrarme en humilde sumisión. Decir que esta película es mala, cursi hasta el dolor de muelas y que ni la factoría Disney se hubiera atrevido a hacer un bodrio tan dulzón, es quedarse cortito, cortito. Así que reproduzco, por su precisión, la crítica de Jordi Ocaña en El País:
“Sin embargo, Un sueño posible se estrena hoy tras ser una de las 10 candidatas al Oscar de mejor película del año y ganar Bullock el de interpretación, así que la condescendencia se va a tomar viento: que semejante pastel, mentiroso, melifluo y fariseo formara parte de la noche de los Oscar demuestra que Hollywood se dirige hacia su suicidio artístico, industrial y ético, mientras los familiares de Bette Davis, Katharine Hepburn e Ingrid Bergman deberían devolver sus estatuillas a la Academia a portes debidos”
Ratifico: Sandra Bullock es una mezcla de la ex-alcaldesa de Marbella y las dos hermanas madrileñas petardas, horteras y bajunas que salen en ese inconmesurable programa que es Mujeres Ricas. Aprovecho para decir que me tiene completamente babicalada este grupo desigual de argentina lenguaraz, provinciana de El Ejido que monta cenas benéficas en los Salones De Torres locales y se cree que está organizando el baile de la rosa y dueña de discoteca hortera marbellí venida a menos.
¿Y que esta puñetera crisis no valga para hacer limpieza étnica? Que mal estamos.
Publicado por Tormento el 20 de Mayo de 2010

Sigo con veneración los editoriales de Gaby Cañas en El País sobre el maldito tema este del velo islámico, el pañuelico de Doña Rogelia o las tocas de las monjas, que tanto me da una cosa que la otra. Gaby está siendo valiente al intentar poner orden entre tanto complejo de no ser moderno, tolerante y políticamente correcto ¡Cuanta sandez!
La cuestión de que las mujeres nos tapemos, nos convirtamos en un saco informe, para evitar convertirnos en la perdición de los hombres o en unas putas que deshonren a la familia, osea al pater, no es algo exclusivo de la religión musulmana, es algo que cualquiera que tenga un poco de memoria y catecismo en vena recordará perfectamente.
Mientras que el hombre (o sea, el varón) es sabio y templado, la mujer es la carne, el pecado y la lujuria. El hecho de pasar de la niñez a la pubertad nos convertía en un objeto inmediato de deseo y acababa con nuestra libertad de salir a pegar pedradas a nuestros amiguitos del barrio. Los padres empezaban a pensar como tíos y te hacían la vida imposible con la longitud de las faldas, las llamadas de novietes, los tacones, el exceso o el defecto de maquillaje y todo lo que otro macho de la manada pudiera interpretar como que “le dabas pie o te ponías a tiro”.
Puede parecer que hablo del pleistoceno pero no hace tantos años ni tantos padres que éramos así. El mío lo era como el de todas mis compañeras de clase. Esta era y es una actitud claramente machista, que no se practica con los hombres de la casa, y que hunde sus raices en la idea de que nos “violan porque vamos provocando”. Por eso, la mujer digna y decente española se vestía de monja para cumplir con los dictados de la santa iglesia romana cuando Franco vivía y nuestro estado era confesional.
En corto: las religiones son unas de las fuentes fundamentales del machismo, con modelos de mujeres sufrientes y sometidas. La libertad de conciencia no da cobertura al machismo aunque se disfrace de religión ¿o consentiríamos que los maridos cascaran a sus mujeres si lo dijera el evangelio?
No voy a entrar en el “Salvame” periodístico en el que se ha convertido la busca y captura de la mujer que se pone el pañuelo porque les da la gana. Personalmente entiendo que no hay voluntad libre cuando tu entorno es poco respetuoso con tu libertad y cuando hay una coacción soterrada y sútil de ser una mujer decente, aceptada por los varones de tu familia, integrada. Cualquiere conoce a esas mujeres españolas virtuosas que hacían del sometimiento no sólo el eje de su existencia, sino el estandarte con el que dar en la cabeza a las demás.
Me quedo, por significativa, con la frase de Yusra Dahsha en el EPS del domingo pasado, quien define intuitivamente lo que acabo de exponer: “El hiyab me iguala al hombre. He oído que una mujer es una melena bonita. Es repugnante ¿sólo me da valor mi pelo? Prefiero ir con mi velo y no ser un trozo de carne”
Yusra, de mujer a mujer, lo que te iguala a un hombre en derechos y oportunidades no es que te vistas de monja benedictina, sino la Constitución española y el estado de derecho. Lamento que los que te rodean sean tan cenutrios que sólo te vean como un cacho de carne con ojos. No te engañaré, gañán hay mucho suelto, pero la culpable de que sean unos gañanes no la tienes tú. Ni tú ni tu pelo sois el problema. Ellos son el problema y son ellos los que tienen que cambiar, no eres tú la que te tienes que esconder.
Y aquí acaba mi momento Ana Rosa.
Publicado por Tormento el 16 de Mayo de 2010
No tengo excusa. Lo sé. Podría deciros que mi vida es como la del conejo de Alicia en el País de las Maravillas (¡ojito con las salidas de tono facilonas!), que ora corre descontrolado al grito de ¡No tengo tiempo, no tengo tiempo!, ora huye despavorido de la reina de corazones (como una chota ella…) y sus gritos de ¡que le corten la cabeza! Como se dice en los juicios, si utilizara estas dos excusas no faltaría a la verdad. Pero todos sabemos que un realillo de tiempo siempre queda para darle a la crítica destroyer y al lado lúdico de la vida, ese por el que no me paseo desde el año pasado.
También es cierto que el jefe se ha relajado y no me persigue por los pasillos requiriéndome la urgente entrega de este refrito con su guindilla y su poco de ajo que es la crítica de cine en Chiquiworld.
Estoy segura de que vosotros no me habéis echado ni pizca de menos (todavía no me habéis mandado un mariachi a la puerta de casa como el CQC al ex-juez Garzón) pero yo a vosotros sí. Así que, aunque sea sólo con fines terapéuticos, me voy a obligar a esto de la escritura como me obligaba (nótese el tiempo pretérito) al pilates.
Repasemos por orden alfabético:
- Alicia en el País de las Maravillas. Es una triste versión de la peli de la Disney. Ni es un Burton ni un Carrol y Johnnie se hace muy cansino. Como los culturetas, de siempre he preferido el libro. Muy recomendable también “Niñas” publicado por Lumen, en donde se repasa la sospechosa tendencia del Sr. Carroll a fotografiar menores ligeras de ropa, lo que explicaría la cara de pena de la Alicia real y que le sacara el señor padre de esta de su casa de una patada en las posaderas.
- El escritor: gusta más mientras la ves que cuando sales. Ambientes muy conseguidos pero un tanto morosa en el ritmo. No te la quedas entre tus diez favoritas ni entre las diez favoritas de Polanski… vaya, parece que la cosa sigue yendo de menoreros.
- En el límite del amor: plumbea britanada de visión insoportable.
- Exposados: por mucho que te guste Gerard Butler, está fondón y hay que aguantar a la petarda de Jennifer Aniston. Demasiado sufrimiento para cualquiera, y doble si eres funcionario y te han recortado los emolumentos.
- Iron Man 2: a pesar de que me volvió a tocar (en sentido literal) el sobador de la sala 2 de los cines Acteón, esta vez le casqué con el bolso en todos los menudillos mientras me cambiaba de sitio para seguir pasándolo bomba con esta dignísima secuela de Iron Man. Todo por cortesía de Robert Downey Jr. que hace de sinvergüenza y borracho mejor que nadie.
- Más allá del tiempo, que también se podría llamar más allá de la teoría de la relatividad y del ridículo. Sólo vale la pena si verle el torax y parte de la rabadilla a Eric Bana es uno de los objetivos de tu existencia.
¡Echadme un poco de menos, por favoooorrrrrr!
Publicado por Tormento el 21 de Febrero de 2010
Viendo Invictus, me dormí antes de que a Mandela le diera tiempo de vestirse de verde y oro ¡qué taurino! y me desperté allá por el final, cuando ganan una copa de no-se-qué.
En Sherlock Holmes, aparte de llegar tarde -algo que se me está pegando y me molesta más por molestar que por perderme el principio- me dormí en medio de una pelea en un astillero, luché por mantenerme despierta, alcanzando sólo a ver retazos de algo que parecía pasar en unas ¿alcantarillas? de Londres, y me desperecé a la altura de la lucha en el puente de igual nombre.
De la versión de Teniente corrupto protagonizada por el actor de las muñecas de Famosa (yo es que soy de la Bad Lieutenant de Ferrara con Harvey Keitel en bolas), creo que sólo llegué a ver las marcas de los implantes de Nick.
Así que, con semejante historial, entenderéis que incluso una carota como yo no tenga la poca vergüenza de ponerse a pontificar sobre si eran buenas o malas películas. Cabría decir que muy buenas no serían si casi me desnuco dando cabezadas en un par de ellas, pero es justo admitir que mi ausencia de “Ultramarinos Chiquiworld” se debe a que cuando no estoy subida a un andamio, estoy subida a un avión, así que duermo en el cine como los chinos en el autobús.
Aunque no siempre. Si hay una película de esas que, bajo una sencilla ejecución, te dejan la sensación de haber visto algo que no verás en tiempo es la excelente En tierra hostil, de Kathryn Bigelow. Llamadme feminista, si queréis, pero me apetece bastante que la mejor película de guerra que he visto en muchos decenios, sin prácticamente una tía en escena, la haya hecho una mujer. Nada que ver con esos tostones reivindicativos de directores veganos de San Francisco. Acción, tensión, mensaje y muy buen cine sin tener que dejar claro al espectador lo intelectual que es uno. La elección del prota, un yonqui de la guerra, impecable. Hay una escena de pelea, física y sexy, sólo para mujeres montaraces. Ummmm!
Shutter Island, mi última adquisición, me ha dejado turulata. He leído malas críticas pero como soy la Tormi de España desde aquí os digo: si os gustan las de Hitchcock, con su tensión, con su esto no es lo que parece, con su rollo onírico (que en la de Scorsese está espléndidamente conseguido) no os la perdáis. No os digo a que peli se parece, para que no vayáis prevenidos. Pero hay que verla dos veces.
Oyes, que curioso, en estas últimas no me dormí. Tendré que incorporar al índice popcorn el índice “Zzzz”.
Publicado por Tormento el 27 de Diciembre de 2009
Sé que con esta crítica voy a perder mi aura de crítica de cine gafapasta-malfollá, pero me debo a mi público pantojil con el que el que he hecho un voto de sinceridad.
Fuí a ver Avatar por obligación y con la peor de las expectativas: la promo es horrenda, como antiestéticos resultan los colorines fosforitos de los avatares de los carteles. De hecho los propios bichos no animan a quererles sino a asolarles. Sólo de verlos dan grima y ganas de correr en dirección contraria. Si últimamente hemos visto promos infinitamente mejores que las películas, en el caso de Avatar la suya está lejos de hacerle justicia.
La historia está sobada y carece de originalidad, con su parte de alegato sobre la devastación colonizadora, con su parte Matrix. Incluso tiene sus trampillas, sus puertas de atrás, que le permite a Cameron convertir al prota de la silla de ruedas en un lider indígena forever and ever.
A pesar de ello, y gracias en parte a Sigourney en un papel que mezcla su “Gorilas en la Niebla” con la Ripley de “Alien” en formato rompedor ¡fuma!, no puedo negar un hecho cierto: la peli me entretuvo desde el primer minuto hasta el último, y todo lo que era fosforito se convirtió en una interesante experiencia visual que ha conseguido lo que ninguna película de este tipo antes: que vaya a verla otra vez en 3D. Ya sólo viéndola en 2D te das perfecta cuenta de que es, y en eso coincido con la promo, la cinta que establecerá los cánones futuros del 3D. No es la primera, pero nunca las primeras peliculas con un cambio técnico han sido ni las mejores de su género ni las de mejor calidad técnica ¿es que El cantor de Jazz es un gran musical?
Avatar es un excelente entretenimiento que aplica la técnica para mantenerte dos horas y media sin moverte en el asiento. Un ejemplo del género de acción-ciencia ficción que, sin ser Blade Runner, es un digno sucesor de Terminator.
Hala, para que luego digáis que sólo me gustan dos películas. .
Publicado por Tormento el 25 de Diciembre de 2009
Resacón, tengoooooo… eso sí, de cavas seleccionados por manos expertas. Y es que la Nochebuena se desarrolló mejor de lo esperado, así que, de la alegría, me puse a darle a la frasca y así me encuentro, fané y con una contractura que me coge de la rabadilla al cuello mismamente.
Como asumo que la media de vosotros estaréis como yo -siempre que no hayais acabado la noche en rellerta, riña tumultuaria o con el clásico psicodrama familiar-folclórico-pañó-, seré breve.
Paranormal activity es un bluf con un actor principal pa matarlo. Imagino que es leyenda de agencia de comunicación eso de que Spielberg la vió de noche en su casa y le dió tanto miedito que pidió que se llevarán la cinta al día siguiente, para no contaminar su casa de presencias malignas. Si el director de Poltergeist hizo/dijo esa gilipuertez es que está senil.
No vayáis a verla. Feliz resaca.
Publicado por Tormento el 24 de Diciembre de 2009
Como hoy nace el Niño Jesús, anteayer me pusieron en la tele Ratatouille (¡pero que película más buena!) y me he comprado un bolso amarillo, el quincuagésimo, que-me-hacía-mucha-falta, estoy suave como un guante de cabritilla tirada al monte. No puedo ser mala.
Planet 51 es una monada, una pocholada, una cucada, una película en la que ser española es un detalle sin importancia. Que cumpla con todo el ritual de película de niño-adolescente que encuentra alien (aunque el alien sea el astronauta) no la desmerece, como no lo hace que el guión sea previsible: se han currado el diseño de las casas-ovni años cincuenta, está llena de pequeños guiños al género intergaláctico y, en general, te produce una ternurilla de andar por casa que “casi” sales dispuesta del cine a comprarte todo merchandising de la peli.
Muy pero que muy mono el robot, mezcla de Wall-e y R2D2, y, lo más, los perros locales: el monstruo de alien con correa y pis corrosivo. Nunca pensé que me reiría tanto viendo uno de los cabezones de Giger. Quiero uno ¡ya! que algunos ya se van mereciendo una buena meada clorhidrica.
Publicado por Tormento el 23 de Diciembre de 2009
Estaba tan harta de ver cutre-cine que me recomendé a mi misma esta comedia británica, de humor inteligente sobre como los súbditos de su graciosa majestad mandaron a Mister Bean a aprobar la invasión de Iraq en el Consejo de Seguridad de la ONU (eso era lo que la crítica sesuda decía).
Empecé mal porque llegué con cinco minutos de retraso, cosa que, los que me seguís desde vuestras pantallicas caseras, me pone como una hidra de siete cabezas cuando lo hacen otros.
A pesar de mi falta de etiqueta, respeté la regla no escrita de esperar en el pasillo sin molestar hasta que encontré un sitio que no tuviera a nadie detrás (otra cosa que me fastidia, pero mucho: el que llega a un cine semivacío y se te pone delante con su cabezón infrahumano o su cardado sobrehumano).
Me siento, dispuesta a comprender esta sátira política de altura, cuando noto una incomodidad indefinida a la altura del lomillo, que aparece y desaparece, y que me sigue allí donde me coloque. Harta pensé que se me había colocado un cafre atrás y que, a base de estirarse, me estaba poniendo el pinrel en las costillas, así que empecé el momento codazo, hasta que me di cuenta, para mi horror, que no era un cafre sino un cerdo: me andaba metiendo mano (una, la otra no quise mirar donde andaba) entre los huecos de los sillones.
Tan desprevenida me pilló, que en lugar de montar un pitote y darle con el bolso, me cambié de sitio. A la salida se creo un agradable cineforum de Paquis y jubilautas, y cuando conté el sucedido, una de ellas salió de la sala en busca de su marido, quien entró como un miura dispuesto a partirle el alma al cerdo en cuestión. De hecho, mis Paquis salvadoras, me dijeron que la próxima vez monte el número sin rubor alguno, que seguro que era más entretenido que el coñazo de película que acababan de ver.
Por una vez, coincidí.
Publicado por Tormento el 22 de Diciembre de 2009
Si os parece que me sobro, os sugiero que leáis la crítica que, de este bodrio sin fronteras que es Luna Nueva, hace mi alma gemela en el borderío, Álvaro Pedraz.
Resulta difícil describir el aburrimiento-vergüenza-ajenil que da esta película: una se pregunta si la han visto entrar en el cine y espera atenta al final de los títulos de crédito, no porque quiera tragárselos en plan intenso-gafa-pasta, sino para evitar encontrarse con alguien conocido. Es que ya no tengo edad de ver películas que ratifican que las adolescentes de ahora son tan ñoñas como mis compañeras de colegio de la época Cuéntame, aquellas que, carpeta con Los Pecos en ristre, mandaban mensajitos a los chicos de los Maristas …..”si mi boca fuera plumaaaaa, y mi corazón tinnnteero, con la sangre de mis veeenas escribiribiria te quieeeero”.
Pensaba que una generación que se tatúa hasta el colodrillo, que se perfora hasta el clítoris, estaría hablando de follamientos (o practicándolos) y se habría dejado de los rollos de “uy, uff, creo que le gusto al Jonathan. Me ha besado en la mejilla y me ha llevado los libros hasta casa. Creo que le besaré dentro de un par de años si sigue cargando con ellos”.
Lo dicho, un pestiño de colores no apta para personas con sentido del ridículo.
Publicado por Tormento el 21 de Diciembre de 2009
Antes de que se fusionaran contranatura varias teles y mientras me pegaba con la tuerca revenida del perchero Odda, escuché en las noticias de La Sexta (¡hay que ver con lo que éstos y los de Telecinco rellenan las noticias!) que 2012 era la peor película de la década, junto con otras elegidas no sabemos muy bien con qué criterio, aunque bien pudiera ser que la distribuidora o la productora le haya pisado el callo a alquien de la susodicha cadena.
En cuanto a la calificación, discrepo: 2012 no es la peor película de la década, porque ha sido una década de mierda. Sí, es aburrida como ella sóla y absurda como Escenas de Matrimonio, pero anda que no hay películas tan malas o más. Es verdad que, a cualquier persona no entrenada en los boinas verdes para soportar sentado varias horas sin moverse, se le hace una condena a galeras las escenas en las que el prota huye de un suelo menguante, que son prácticamente todas. Tampoco mejora en los homenajes a la Aventura del Poseidón, ni en el previsible happy ending, un Waterworld en plan Love Boat.
Sinde, déjalo, de verdad chata, que defender esto como creación es como elevar a un caganer a la categoría de arte. Si con esto y Avatar pretenden levantar la industria, que se vayan buscando la vida como reposteros.
PD.- Padres con niños, abstenerse. Se tirarán encima de la señora de delante poseídos por el aburrimiento y el exceso de azúcar del Happy Meal.
Pagina 2 de 25«12345»1020...Ultimo »