Cuando se habla de fútbol, partidos del siglo hay dos al mes por lo menos, si se hace caso a los medios de comunicación. Pero partidos del siglo de verdad, de esos que cuando marca tu equipo te abrazas al que tienes al lado, importándote poco si le conoces o no y gritas como si te hubiera tocado la bonoloto, hay muy poquitos.
A continuación, una pequeña recopilación de algunos de estos partidos y sus momentos. Permitidme que ponga el primero el gol del mago Zidane en la final de Glasgow. Si fuera pelota estaría enamorada de él…
Condones Tulipán. “Así se escribe en japonés: Argentina les va a ganar a todos”. Campaña realizada para el Mundial de fútbol de Japón / Corea 2006. Agencia Young & Rubicam. Argentina.
Suelo ir cada domingo al fútbol. Muchas veces, hay alrededor alguna persona que se cree la más entendida del estadio, es más gracioso que nadie y además todo lo dice a voz en grito para que se le escuche bien. Algunas veces, y para enfatizar sus palabras, le pega un codazo al que tiene al lado en señal de complicidad. Vamos, hablando en plata, no deja de dar el coñazo los 90 minutos que dura el partido.
Pues ya tenemos a un personaje de estas características todos sábados a eso de las diez de la noche y dentro de casa. Se llama Andrés Montes y es el encargado de retransmitir los partidos de Liga de La Sexta, (digo esto para los que no le sufráis porque estáis fuera de España o no estáis “antenizados”).
Si ya de por sí la publicidad cada vez ocupa más espacio (llegará un día que paren el partido en el minuto 23 para hacer una pausa publicitaria…), ahora hay que oír a un típico vendedor de Chochonas y acompañantes cantar, berrear, hablar de sus cosas…
El fútbol ya es de por sí (la mayoría de las veces) un espectáculo. No hace falta que venga este señor a enseñarnos a disfrutarlo. Cuando quiera escuchar gente cantando pondré Operación Triunfo, y si lo que quiero saber es si los hombres con barba ligan más, cambiaré a ¿Dónde estás, corazón?
Bastaría con que se diera cuenta que el protagonista no es él, sino los 22 señores que están unos metros más abajo en pantalón corto.
Y es que la vida puede ser maravillosa… sin sus comentarios.
Tarde de fútbol, y desgraciadamente, uno de los mejores programas de televisión como era “El día después” ha desaparecido de la parrilla. Dentro de él, había una sección que se llamaba “Lo que el ojo no ve”, encargado de sacar a la luz situaciones que normalmente pasaban desapercibidos.
Pues ahora, y gracias a YouTube, recuperamos “Lo que el árbitro no ve”. Las miles de personas que hay en el estadio se dan cuenta, menos él. Y como muestra unos ejemplos. Uno de ellos, el del recogepelotas goleador:
Los hay que no ven o no quieren ver que en el campo hay dos balones. O este árbitro, que se fijaba en todo, y mandó repetir un penalti hasta seis veces… Aunque algunas veces, es difícil ver ciertas cosas o que tus ayudantes te hagan de todo menos ayudarte.
También, otros que no se ven asímismo, como éste, que quiere ser el protagonista, o éste, que se ha equivocado de deporte, y prefiere el boxeo.
Por último, un monólogo de Buenafuente sobre estos señores de negro tan especiales.
¿Quién dijo que la gente que sólo lee prensa deportiva son unos gañanes?
Gracias a este tipo de prensa, aunque también se puede apreciar en cualquiera de las retransmisiones de radio o televisión, se está recuperando un lenguaje que creíamos ya perdido con la irrupción del Messenger o los SMS. Palabras y expresiones ya en desuso en nuestra vida cotidiana, vuelven a tener vigencia y ser usadas de manera frecuente. También sirve para aprender idiomas o para descubrir nuevos términos hasta ahora desconocidos.
Como ejemplo, podíamos tomar la crónica de cualquier partido de fútbol, en cualquier campo de España cualquier domingo. El resumen podría ser algo así:
“Bien entrada la prolongación (tiempo de descuento) y con tablas (empate) en el luminoso (marcador), el cancerbero (portero) local colocó rápidamente el cuero (balón) en el verde (césped) y de potente chut (saque), puso el esférico (balón, de nuevo) en la medular (centro del campo). Allí, Fulaninho, de certero testarazo (cabezazo), habilitó (pasó) al carrilero (lateral) que tenía toda la banda para él, ya que el rival practicaba el achique de espacios.
Éste, que había evitado inteligentemente el offside (fuera de juego) con una finta (regate) al zaguero (defensa), inició una veloz carrera, y al llegar al córner (una de las esquinas del campo), colocó una rosca (centro combado) a la olla (área). Cuando el delantero se aprestaba a fusilar (rematar) al guardameta (portero también), el libre contrario (tipo de defensa) le agarró de la elástica (camiseta) haciendo que se fuera al suelo. El coliseo (estadio) rugió reclamando la infracción.
El trencilla (árbitro), que hasta ese momento había pasado desapercibido, no lo dudó: señaló pena máxima (penalti) y cartulina (tarjeta) amarilla para el defensa. Tras la posterior tangana (bronca), regada de unas cuantas admonitorias (otras tarjetas), el pichichi (máximo goleador) del equipo colocó el balón en el punto fatídico (punto de penalti), se ajustó los los cordones del borceguí (bota), cogió carrerilla y disparó. La pelota, tras rozar en el travesaño (larguero), besó las mallas.
De ahí, hasta que el colegiado (arbitro de nuevo) pitó el final del choque (partido) fue un improductivo quiero y no puedo del once (equipo) visitante.”
Pues lo dicho, a leer más prensa deportiva y menos literatura…
CCTV5 es uno de los canales de la televisión pública china. Muy famosa en España por sus retransmisiones de partidos de la liga de fútbol española. Mediante internet y utilizando programas P2P se pueden ver sus emisiones desde aquí.
Y ya que estaba allí, iba a aprovechar a ver todo el fútbol que las visitas a templos, casas de té y plazas del pueblo me permitieran en una tele de verdad y sin usar el ordenador.
Ahí que me planto, mando a distancia en mano, hasta que entre telenovelas de pequeños emperadores de mucho sufrimiento, videos musicales estilo Celine Dion pero más cursis todavía y señores muy encobatados dando noticias de otros señores muy serios y encorbatados, aparece el logo de la esperada CCTV5.
Sorprendentemente, no están emitiendo ni partidos de la Liga, ni de la Premier, ni nada que se parezca a mínimamente a un partido de waterpolo. Unos consursantes estaban dando brincos delante de una vaquilla… ¡Dios mío, pero si es Grand Prix “pato lacado remix”!
“Bueno, será un programa de relleno y luego empezará lo bueno”, me dijo para mí mismo intentando animarme. Pero no, otro programa de karaoke, un pequeño, muy pequeño informativo deportivo y otra Noche de fiesta oriental, cerró mi primera experiencia delante de la televisión local.
Al día siguiente, el panorama cambió, y lo poco que puede ver era todo deportivo: campeonato del mundo de softbol, otro campeonato sub-21 femenino de volleyball y repeticiones sucesivas de uno de los partidos de la selección china en la Copa del mundo de baloncesto. De fútbol o incluso de los partidos de la selección española de baloncesto, nada de nada.
Al final, y tras navegar por la red, veo que van a televisar el partido del Real Madrid con el Villareal. Lógicamente, y debido a las seis horas de diferencia horaria, se emite en directo a la una de la mañana. Gracias al despertador y a que la vaquilla ya estaba cansada, pude ver el partido.
Para poder ver fútbol en China a todas horas (preferentemente la Premier inglesa, que se repite a todas horas y hasta la saciedad) hay que tener, como en España, contratados canales de pago por satélite, preferentemente StarTV, que es por donde se emiten los canales más “deportivos” (Star Sports, ESPN…). Otro referente, GuangDong también se recibe vía satélite.
Así que a partir de ahora, ya no envidiaré más a los chinos y seguiré conectando el ordenador… pero desde España.
Me tienen a mí un poco mosqueado estos cinco candidatos que se presentan a la presidencia del Real Madrid.
Calderón, Villar Mir, Baldasano, Sanz y Palacios, dicen que lo hacen por amor a los colores, que al Madrid lo han sentido desde pequeñitos, que vamos a y que un montón de gaitas variadas más…
Hablan de millones de euros por Kaká, Ibrahimovic, Diarra, Ericksson, Wenger o Capello. Se les llena la boca diciendo que con ellos, volverá el juego, el señorío, la humildad al Madrid… Se gastan una pila de euros montando carpas en pleno centro de Madrid, donde regalan camisetas, llaveros, cedés, agendas, coca-colas, pins, chicles, pipas, caramelos, me mandan por mensajero regalos a casa… compran hasta publicidad en Google para aparecer en lugares destacados… amén de los 40,2 millones de euros que han tenido que depositar de antemano de aval.
¿Cual serán las intenciones reales de estos señores? Yo creo que el Real Madrid les interesa más bien poco. Sí, supongo que quieren que gane, pero como yo quiero que gane Nadal o Alonso. Aunque si no gana, tampoco pasa nada. En cuanto al dinero para los fichajes, sale de las arcas del club, que para eso pagamos a precio de oro los abonos e incluso las almohadillas.
Más bien lo que quieren es tener un palco nutrido de banqueros, constructores y gente noble, donde poder recuperar y aumentar si se puede lo gastado en campaña. Además de la influencia, fama y reconocimiento que rodea al presidente del club blanco. El ínclito “Ser Superior“, a pesar de ser una de las grandes fortunas españolas, sólo fue popularmente conocido a raiz de sentarse en el sillón blanco.
Eso sí, prometen invitar al palco (por sorteo, que a demócratas no les gana nadie) a unos cuantos pobres socios cada partido, para que vean lo cerca que están de la “masa social” y lo campechanos y majos que son.
Y detrás de todos éstos, Florentino Pérez de fantasma del Bernabéu. Dios nos pille confesados. No, si al final, echaré de menos que no se presente Juanito Navarro…