[Cosas sencillas]
Para todos aquellos que, como yo, nos gusta todo lo relacionado con el diseño gráfico y hacemos nuestros pinitos “a-nivel-de-usuario” con el Photoshop y aplicaciones afines, no puede faltar una visita de vez en cuando por Cosas sencillas.
Se trata de una completa papelería virtual donde se pueden encontrar un montón de ideas y soluciones que van recolectando por la red. Trabajan con las mejores casas y además todos sus productos están listos para llevar. Vamos, el sitio ideal para encontrar los pinceles, los rotrings o el Letraset que buscamos en formato digital.
Por si fuera poco, también trabajan el PHP y todos esos “palabros” tan complicados. ¡Ah!, abren las 24 horas siete días a la semana.
O lo ves o lo lees. Lo que prefieras. La unión de lo audiovisual con un elemento tan característico y esencial de lo impreso como es la tipografía crea estupendas composiciones que resaltan los elementos que la forman.
Tipos que se mueven y bailan al son de la música e imágenes que se adaptan a las letras en movimiento es una fusión perfecta de resultados a menudo espectaculares.
Un excelente ejemplo es la canción Yo no sé qué hacer contigo del grupo uruguayo Cuarteto de Nos o Acabo de llegar de Fito&Fitipaldis. Tampoco están nada mal The Child del Dj francés Alex Gopher (el video de arriba) o Feeling good de Nina Simone realizado por una estudiante. Hay más ejemplos de esta técnica aplicada a los videoclips en esta recopilación.
También el mundo del cine ha utilizado este tipo de composiciones para sus títulos de crédito. Aparte de las ya clásicas de 007, una de las mejores, sin duda, es la que hizo Thierry Kuntzel y Agnès Deygas para Atrápame si puedes. Junto a ésta, la presentación de Abajo el amor tampoco tiene desperdicio. Menos brillante me parece la que se hizo para La habitación del pánico. Fragmentos míticos como éste de Pulp fiction hay cientos en la red.
Otros usos. Por ejemplo, una tienda de artículos eróticos, Late Chocolate, demuestra en su publicidad como la tipografía puede ser muy sensual… o que también puedes ver un gol espectacular sin necesidad de imágenes.
Por último, un estupendo mini documental sobre los principios básicos de la tipografía en movimiento.
En un mundo laboral tan competitivo como el que nos ha tocado vivir, pequeñas cosas son las que marcan la diferencia. Cualquier detalle que nos diferencie del resto, por nimio que parezca, puede hacer que la balanza se decante hacia nuestro lado.
Y uno de esos pequeños detalles son las tarjetas de visita. Los tradiciones cartoncillos blancos rectangulares con”letras de molde” van dejando paso, poco a poco, eso sí, a otras composiciones más ingeniosas que consiguen causar sorpresa entre quienes la reciben logrando, si la idea es buena, una primera impresión inmejorable.
Las grandes corporaciones son muy reacias a apostar por esta clase de pequeño marketing. Mucho más receptivos, en cambio, son las pequeñas empresas y profesionales. Tarjetas alternativas podemos encontrar a cientos en la red. Como por ejemplo, ésta de una tienda sueca de objetos de segunda mano o ésta de un Centro para asmáticos en Bombay. También tenemos de presentadores de radio, fotógrafos, entrenadores personales o emprendedores. Incluso profesionales a los que se supone una seriedad extrema, como abogados o consejeros matrimoniales, han apostado por esta forma de publicitarse.
Si os quedáis con ganas de más, en este álbum en Flickr se recogen un montón de ellas.