- ¿Llevas mucho rato esperándome? Es que el tráfico estaba fatal. Por cierto, tengo un huevo.
- ¡Y yo una docena! Si que te ha sentado mal el atasco, chata ¿Qué vas a tomar?
- No, no me quieres entender. No tengo un huevo de los que se fríen, sino de los que se crían.
- Que viene a ser lo mismo, si me permites que te de la réplica en esta conversación de besugos que estamos teniendo.
- No es igual, perdona. Yo no voy a freír mi huevo. Ni lo voy a pasar por agua, ni se lo voy a prestar a la vecina con una tacita de sal. Mi huevo es un huevo interior, de esos con XXY y mosca del vinagre. De esos de combustión lenta. Como en “Alien, el octavo pasajero”




