Harvey Levin, el orgulloso fundador de TMZ, una web más amarilla que la yema de un huevo, va y no se le ocurre otra cosa que decir en el Washington Post que los periodistas tradicionales deben renegar de los viejos y anodinos medios de comunicación, lanzarse a la web y que no les importe mucho de que la velocidad en Internet no pueda garantizar los valores tradicionales, como puede ser la precisión. Sí, Señor, sembrado. Digno sucesor de Vasile.




