- ¡Mamá, me bajo!, gritabas, mientras en una mano agarrabas el bocadillo de Nocilla y en la otra tirabas del pomo de la puerta de entrada para cerrarla.
Bajabas las escaleras a toda prisa, y si eras el primero en llegar a la calle, aporreabas los telefonillos de los compañeros de andanzas al grito de “¿Bajas?”
Una vez reunidos todos, en la calle, la mayor preocupación era saber a qué ibamos a dedicar la tarde: ¿al “churro, media-manga o manga entera“, a las chapas o el gua? Los prepúberes también optaban por la posibilidad del “verdad o consecuencia“. Se jugaba a lo que decidía la cooperativa y durante esos breves momentos eras el dueño de tu propia infancia. Los cromos, las canicas eran tus bienes más preciados y el palulú nos destrozaba la tela de los pantalones
Descanso a media tarde para beber el correspondiente vaso de agua en casa de alguno de los presentes y a seguir. Luego, llegada la hora de volver a casa, el móvil ni existía ni teníamos y era reemplazado por el grito por la ventana: ¡A casa! A lo que se respondía: ¡Voy! y tras cinco minutos de escaqueo se iniciaba la vuelta al control parental.
Eso hace tiempo que dejo de existir, por lo menos en nucleos urbanos. Ahora, las urbanizaciones (esas que tiene piscina y pista de padel) están cerradas, vigiladas y el asfalto se apodera de todo. La arena brilla por su ausencia y el fútbol ratero y callejero está prohibido (en el colegio si acaso). Los niños no se relacionan entre sí y sólo si vives en el mismo bloque tienes opciones de juntarte con alguien afín en edad y gustos.
Vigilados, eso sí…





5 de Enero de 2010 a las 13:35
Y yo que tenía en mis chapas todos los equipos de fútbol (los grandes con las dos equipaciones) de la Liga y de la Copa de Europa…
Recuerdo la alfombra de un amigo, que era perfecta porque entre sus dibujos nosotros veíamos un campo de fútbol, con sus bandas, sus áreas y hasta su línea divisoria.
5 de Enero de 2010 a las 20:03
Pues si..
Y te olvidas de cuando subías a tu casa con las rodillas arañadas de jugar con los columpios de hierro. Tu madre te ponía un poco de mecromína y se acabo. Ahora por menos de eso te llevan a urgencias y denuncian al ayuntamiento por la escasa protección de los columpios…
Por cierto, FELIZ NOCHE DE REYES…
5 de Enero de 2010 a las 20:53
Lo mejor de bajarse a la calle es que no teníamos móvil y el que no contestaba al telefonillo, ¡ese se lo perdía!
6 de Enero de 2010 a las 9:49
acabas de describir mi infancia! y que felices éramos verdad? Para que luego digan que tiempos pasados nunca fueron mejores. Además no teníamos la picardía que tienen ahora los niños que no se creen nada, eso y también eramos más disciplinados y respetuosos… bueno, algunos
8 de Enero de 2010 a las 21:22
En mi pueblo era “beso o verdad”… ¡¡Eso de “verdad o consecuencia” suena demasiao serio!!
9 de Enero de 2010 a las 19:13
HAcía años que no oía lo de “palulú”… ¡Qué fuerte!! Lo de jugar en la calle ahora ya no tiene ningún sentido, ¿cómo vas a hablar por el móvil si tienes enfrente a tu amiguito?!