Ivory Press es el típico sitio que está pensado para desanimar al visitante. No hay escaparate ni nada que indique que haya dentro algo de interés más allá de una oficina. Dos puertas blancas, con cristales opacos te retan a ver si tienes huevos para entrar en el santuario arty- intelectualopijolondinense que ha montando una mujer a la que envidio desde lo más profundo por ser el paradigma de la improductiva de Serrano versión hiperculta: Elena Ochoa a.k.a. Lady Foster.
Si me molestan los estadounideses por las pintas que hasta el tío mas rico se calza los fines de semana, más me molesta la actitud de los memos a sueldo (dos en este caso) que ponen en estas galerías, multiespacio-book shop de lujo. Un par de mileuristas que te miran pensando que ni tú eres digno de entrar en la casa del Señor ni ellos están allí ni para ayudarte ni para venderte nada ¡Total, la dueña es millonaria!
El primero me trató como una pordiosera con vaso del McDonalds que le estuviera pidiendo algo pa’ vino mientras me contestaba a la pregunta de como se accede a la sala de exposiciones. Gracias desde aquí a la amabilísima chica que me trató como un ser humano y además me dedicó una sonrisa encantadora. El segundo me ignoró casi tanto como le ignoré yo a él. Lo que no pude ignorar fue el impacto que me causó la obra de Michal Rovner que había ido a ver ¡Por fin alguien hace algo diferente con el videoarte, algo cálido, caligráfico, arqueológico, inquietante y que no consista en una loca despelujada en pleno ataque bipolar.
Y ahora los mensajes finales, que ando muy mesiánica. Lady Foster, aunque te la bufe, perdiste un par de ventas, modestas para lo que tú te gastas, porque de buen grado me habría llevado un par de obras, y no de las baratitas.
Y a los demás, un consejo: nunca seas amable en un sitio de estos, que te tratarán como al servicio.





1 de Noviembre de 2009 a las 11:14
Como odio que la gente te mire por encima del hombro!
)
(pol cielto, el primer enlace sobra un http
1 de Noviembre de 2009 a las 11:21
Y la rabia que da….
Carpe Diem
1 de Noviembre de 2009 a las 20:17
Te comprendo. Alguna vez he pasado por ello. por ejemplo viendo a Picasso, te acercabas un pelin mas de la cuenta a los cacharricos de barro y se te ponian detrás 3 hombres de negro(tal como te lo digo, de traje negro, lo prometo)y con las cejas levantás.
Solo que en ese lugar, al salir no pude decir: Poo ahora no compro ná!.
2 de Noviembre de 2009 a las 23:55
Qué gran verdad lo de que en estos sitios hay que ser antipático porque si no te infravaloran. ¿Por qué retorcido motivo sucede esto? Les visten de negro y les ponen detrás de una recepción y se les sube a la cabeza… El clásico poder del portero de discoteca o del conductor de autobús, pequeños grandes poderes que a veces enajenan a sus poseedores…