Publicado por Tormento el 20 de Septiembre de 2009

Inglourious BastardsSé que me va a caer la del pulpo, que me la voy a cargar por atreverme de nuevo a decir lo que pienso: Tarantino, el rey, está desnudo.

Comprendo que es una cosa muy de tío el quedarse con el chascarrillo concreto, el guiño de ojo de la referencia cinéfila, el diálogo de tipo duro para decírtela frente a un espejo. Pero como soy una petarda de género femenino diré que si todas estas cosas no tienen una razón en la trama, si no valen para algo en la historia, en su desarrollo argumental o visual, no son más que deslabazados ejercicios circenses sin continuidad. ¿De qué me vale que el diálogo en la taberna llena de alemanes tenga mucha tensión si no tiene ningún sentido? ¿Para que crear el personaje del espía británico si es sólo un stunt del director que repite sus machadas y ocurrencias, sin agregar nada, pero nada, a la trama de la película?

Todo el mundo alaba el trabajo de Christoph Waltz en esta Inglourious Basterds. Es que es el único que trabaja en esa película, a pesar de que su personaje del Coronel SS Landa, con ser interesante,  tampoco es el mejor nazi de la historia del cine. A lo mejor a los americanos que alguien hable cuatro idiomas les parece impresionante (sobre todo cuando al director le han pillado con un guión lleno de faltas de ortografía), pero tras el doblaje (y si váis, que sea en V.O.) no deja de ser un nazi que se alarga morosamente en las explicaciones de un horror que nunca es tanto.

Tarantino ha sido muy grande. Reservoir Dogs es una película de época, de las que de verdad han cambiado el rumbo de la cinematografía de los últimos años. Pero a Tarantino se le han  agotado las ideas: no cuela que nos venda 5 cortos como una película en capítulos.

De verdad, Quentin que no cuela.


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