Twitter, el servicio de microblogging creado a principios de 2006 y bautizado como “Tweety” por alguien que yo me sé, me parece una herramienta útil, divertida y con un potencial informativo muy interesante. Quería dejar claro ese punto para que luego el “troll de guardia” no diga lo que no es.
Porque, todos sabemos (¡hasta el troll de guardia!), que los 140 caracteres disponibles en cada “tuit”, aparte de utilizarse para lo que fueron concebidos, han provocado una serie de efectos colaterales, muchos de ellos presentes en otros entornos “virtuales”. Uno de ellos es el famoso “ombliguismo”.
Algunos tienden a pensar que todos sus followers están esperando un tuit trascendental cada vez que se escribe, o un logro filo-tecnológico digno del mismísimo McGyver. En este tipo, el tecnológico, podemos encontrar tuits tan apasionantes como “Enchufando el cable de la play al teléfono vía irDA por el puerto centrífugo para hablar con la tostadora” u otros de indudable utilidad tipo “Uniendo cables en gotelé al puerto del mechero del coche para conseguir emular una conexión 3G y poder transmitir”. ¡Hay que ver la falta que nos hace esta información!
¿Qué decir de la otra tipología, los trascendentes o también conocidos como los “ISF” (Intensos Sin Fronteras)? Aquí la variedad decrece, porque todos son del tipo “Molido pero satisfecho tras una semana muy movida e intensa llena de reuniones críticas y decisorias” o del estilo “Valorando si la sinergia provocada por mi presencia influye en la concentración de entornos colaborativos”. Algo así como “qué ocupado estoy, que interesante es mi vida y que poco lo digo”. Si a uno lo han educado en el decoro de la modestia, ese tipo de cosas se dejan para esos momentos “taxi driver” ante el espejo del baño y no para pregonarlo a golpe de ordenador y para cientos de personas.
Y ya lo que es la caraba es el efecto “experto observador internacional”: lo que pasa en Honduras, Irán o Moldavia nos interesa como si nos fuera la vida en ello cuando antes (de la aparición de este servicio) nos importaba lo que viene siendo un pepino. ¿Imagináis lo que hubiera sido la Revolución del 68, la caída del Muro de Berlín o las revueltas en la plaza de Tiananmen con un invento como éste?
Y no sigo que me enciendo… Por cierto, en Twitter soy Chiqui.





4 de Agosto de 2009 a las 20:47
Jajajaja Me parto con el momento “Taxi driver”
4 de Agosto de 2009 a las 21:14
Jejeje. Pues no me animas mucho, que estoy yo en ese moneto d Twitter si, twitter no… en fin, si me apunto ya te seguiré.
Carpe Diem
4 de Agosto de 2009 a las 22:23
En este blog falta el twitter connect, btw.
Existen muchos otros tipos de twitteros, esparcidos por todo el mundo.
5 de Agosto de 2009 a las 0:59
Hombre, que estoy no hacía falta; que si quieres followers te hago un retuit o un reply en un momento y lo apañamos…
5 de Agosto de 2009 a las 10:12
Por favor, yo no necesito enchufar la play con la tostadora, con que alguien me arregle la tostadora vieja que tengo me vale…
Ups, perdón por el ombliguismo.. Usé esto para algo personal…
Ps Eres un crack, pero ssssssshhhhhhhhh ¡no lo tuitees!
5 de Agosto de 2009 a las 10:16
que bueno…
6 de Agosto de 2009 a las 18:53
Hace poco soltó un amigo, así, casi sin venir a cuento:
“Y menos mal que cuando Franco no había Internet”.
Ninguno de los presentes nos atrevimos siquiera a pedirle una aclaración. Pues eso.
Pásalo bien en la regata y aprende palabros náuticos, que siempre quedan graciosos.
4 de Agosto de 2009 a las 22:25
http://bit.ly/Q0QzH
algunos tipos de twitteros, aunque faltan agregar muchos!! by @chiqui
This comment was originally posted on Twitter