Publicado por Chiqui el 21 de Julio de 2009

Dicen mis queridas amigas Rosa y Mábel que desde que me ha dado el “vahido” me he desinhibido y ahora no me corto ni un pelo en soltar por esta boquita todo lo que se me viene a  la cabeza.

Viene esto a cuento porque últimamente, he estado bastante, por no decir totalmente desconectado de todo lo que acontece alrededor del mundo “internaútico”. No he abierto casi el blog, mi Bloglines está que explota, GMail me mira mal y “Twitter” me suena a marca de cerveza con limón.

Y con cierta alivio he descubierto que fuera de la blogosfera y el universo 2.0… ¡Hay vida! Un rico universo paralelo en el que la gente todavía suele visitar físicamente una agencia de viajes, compra la informática en la tienda de su barrio, no habla de Spotify mientras sube en el ascensor y tampoco necesita saber lo que está haciendo su amigo a todas horas para ser personas (algunas) modernas y de su tiempo.

También he aprendido que, aunque nos parezca increíble a los que estamos metidos en todo esto, mucha gente, millones, ni ha leído el último post de Enrique Dans & Cía -y perdonáme por la grosería, Enrique- y además le importa un pepino lo que dice.

La mayoría de la gente utililza Internet para chatear con el Messenger y compartir fotos en Tuenti. El dospuntocerismo se la trae floja y aún así disfrutan de la experiencia.

Así, viendo esto con un poco de lejanía me parece que nos damos más, muchísima más importancia de la que realmente tenemos. Parecemos el ombligo del mundo y no somos nadie.

Eso sí, los pocos que somos le ponemos mucho empeño, trabajamos a destajo y todos nos queremos mucho… En breve, el mundo entero se dará cuenta de lo que valemos, seremos  “presciptores” de pro y no tendremos tiempo ni para tuitear.

Yo no creo estar tan desinhibido, pero si ellas lo dicen…


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