Publicado por Tormento el 7 de Junio de 2009

terminator4No sé por qué me quejó si al final reincido: por culpa de las prisas me he metido en un odiado cine de centro comercial.

A la izquierda me ha tocado un cretino en familia que se ha pasado toda la proyección mirándome de soslayo mientras hacía ruido con el plástico de la pajita. A la derecha se me ha sentado un treintañero de esos que no han salido ni saldrán de casa de sus padres, ignoran lo que es un colutorio y tienen un amigo que liga tan poco como él (por razones obvias). Cada vez que bostezaba me llegaba una vahada nauseabunda de su muela del juicio carcomida que… ¡Puag!

Todo esto gracias a una taquillera tontalculo que nos ha sentado espachurrados a los 20 que éramos en la misma fila, mientras el resto del cine estaba vacío. Habría saltado como en el Rocio a la fila de delante si no hubiese llevado 200 bolsas de comida (motivo por el que me encontraba en el odiado centro comercial).

A lo que íbamos: Terminator Salvation cuenta con los títulos de crédito más feos de los últimos tiempos, y con uno de los mayores macizos de la próxima década, Sam Worthington, ex obrero de la construcción australiano y Marcus en la ficción, el terminator con corazón.  Ojito con este mozo que, si no nos lo desgracian, va a dar mucho que hablar. Y no por su capacidad de declinar fuck como el siempre intenso e insultón Christian Bale, sino porque tiene una mirada como para ponerle un piso.

Sam se come con patatas a Bale y resulta lo único reseñable de una película de cacharritos. Así que, en contra de lo previsto, chicos no vayáis; chicas, no os la perdáis.


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