WARNING: este es un post emitido en estado de irritación.
Antes de que los integristas del comic vengan a decirme que no tengo ni puta idea de cine ni de nada CAUTION!!!! que voy a sacar el lado moderator y me voy a quedar sola, sin conversación, sin insultos y sin puñetas, que he tenido que aguantar mucha chorrez con El Caballero Oscuro y traigo yo con el año nuevo, la mala leche renovada.
Esta vez adelanto que soy una antigua y avida lectora de Spirit, del que me lo he zampado casi todo, y lo que han hecho con él en esta película no tiene perdón de Dios.
Empezando por el lechuguino que lo interpreta y su voz en off, que es para quemarle el chiringo y el antifaz de estrella de porno casero que le han pegado a la cara con silicona de baño; y continuando con cada una de sus escenas, más absurda y soporífera que la anterior. Si Will Eisner levantara la cabeza, seguro que le daba con ella en todo el morro al hereje de Frank Miller.
Perfecta para echar una cabezadita tras estos días de lujuria y francachela.
Presupuesto: 0 euros y un caramelo de menta para la guía.
Ingredientes: Un metrobús, ya que intentar entrar en el centro en estas fiestas es una macarrada.
En unos tiempos en que el Monte de Piedad resurge en forma de pseudolocutorios llamados “prestamitos” y “dinerosya”, una visita a su sede original, la Casa de las Alhajas de Caja Madrid, es un “must”.
Para el que no lo recuerde por culpa de los “empresarios de la constru” conchabados con sus altos ejecutivos (vease Martinsa y olé), las cajas de ahorros y montes de piedad en España vinieron a quitar el hambre a mucha gente, que podía obtener dinero empeñando sus objetos de valor sin tener que caer en las manos de los usureros.
La cuasidesaparición del “monte” (resurgido ahora incluso en la propia Caja Madrid), permitió la aparición de esta sala de exposiciones, en donde se puede ver la continuación de la que comienza en el Thyseen “borreguisa” (como se le llama en familia al Barón). Como prometí no volver a la Thyssen y me mantengo en mis trece, sólo veo la mitad de la exposición, la que dan gratis en la Fundación Caja Madrid. Y esta vez, además, reserva mediante, con guía de excepción y pinganillo íntimo, que permite que la guía no se desgañite y que no se pegue el que no se ha apuntao, lo que te hace sentir exclusivo siendo pobre y poder mirar por encima del hombro a la concurrencia como si fueras patrono de la Fundación.
La exposición “¡1914! La vanguardia y la gran guerra” hará las delicias de los amantes del expresionismo alemán, (Kirchner) y de los cínicos cubistas-futuristas, tipo Grosz y Otto Dix. A los que no les vaya este rollo artístico les vendrá bien repasar un episodio de la historia que se creyó que no se iba a repetir, hasta que a Churchill le tocó animar al personal con su promesa de sudor y sangre al cabo de pocos años.
Hay versión virtual de la expo para los que no puedan venir a Madrid o se hayan hecho hikkikomoris: te ahorras el caramelo de menta pero te pierdes la explicación.

Para los que piensan, para los que componen, para los que filman, para los que escriben (…en cualquier formato), para los que dibujan, para los que programan, para los que innovan, para los que cocinan, para los que emprenden, para los que fotografian, para los que diseñan, para los que inventan, para los que sueñan, para todos… Feliz, feliz en tu año.
Fotografía | Analogue Agenda 2009.