Ni vista con los mejores ojos, los del deseo de bajo vientre, el espectador medio puede evitar que le entre la risa floja con este novelón ridículo que es Australia.
Excluyo de esta definición a una señora que se quedó catatónica en su asiento tal que se le hubiese aparecido la Virgen del Perpetuo Abdominal en forma de Hugh Jackman. El muchacho este, con estar bueno que cruje, no levanta la película ni ninguna otra cosa, a pesar de la escena filogay de carcajada en la que se enjabona el torso y, en una discóbola posición en medio del campo, se echa un bidón de agua por delante y por detras con grave riesgo de contractura clavicular. Escena que, viniendo del hombre más sexy del mundo, nos debería de haber dejado a todas como a la atónita espectadora, pero que cae en el olvido por culpa de la falta de calentura en la mirada de la Kidman, más preocupada toda la peli por las lecciones de su preparador de “queen accent” que de mirarle el culo a Hugh.
Y mira que esta vez me esmeré: me la tragué en versión original para apreciar los distintos acentos, no comí palomitas para no distraerme y llegué tres cuartos de hora antes al cine, para entrar en situación y porque me equivoqué de hora. Nada de esto consiguió evitar que el rollo aborigen y el niño correspondiente se me atragantaran desde el principio, ni que Baz Lurhmar no esté a la altura de Moulin Rouge en este publireportaje del turismo de Australia.
Impagable, eso sí, el anuncio inicial a la población aborigen australiana (”en esta película se dicen nombre de personas muertas”) por si alguno estaba de compras por la Puerta del Sol. No creo que contara como aborigen australiano un señor de boina a rosca y móvil en ristre, que se metió en un cine de V.O. para hacer tiempo durante las compras de su señora esposa. ¡Pobre criatura!¡Lo que hace el frío y una esposa gastona!
Nota: Si de verdad queréis ver un hombre guapo sin tontadas, os recomiendo ver a Hugh en “El truco final - El prestigio”. Para catatónicas.





28 de Diciembre de 2008 a las 10:56
A mi si, pero reconozco que la fotografia de la imaginación estilo Baz me chifla y me deja catatónico-tó, y eso puede entretenerme de los fallos que pueda tener.
Tampoco me aburrió, que al pensar en ir miré la duración y tó, y pensé: Ofú, veremo a vé, y nó no se me hizo larga.
Me compré un carton de palomitas sagerao y me la quedé al salir, porque traia impresas imagenes de la peli, y ahora pienso para que la voy a utilizar, supongo que la utilizaré como wall-e para guardar cosas estramboticas del pasado. (me estoy volviendo Friki o ya lo era).
Y coincido con la escena jabón- que más parecia un anuncio de Dove, que otra cosa, por eso digo que tambien es comedia.
La escena de la estampida me puso los pelos de avestrus.
Besos!.
28 de Diciembre de 2008 a las 16:05
Lo único que se salva es la fotografía porque por lo demás es una peli de lo más ñoña, que parece que lo único que pretende es mostrar los hermosos paisajes australianos que contarnos una historia con pies y cabeza.
29 de Diciembre de 2008 a las 11:02
Justamente la vi ayer y no me gustó nada. La escena del cubo de agua es de risa. Y yo que iba feliz a ver “La intérprete” pero me la cambiarion de hora y era tarde…
30 de Diciembre de 2008 a las 0:03
Hola Chiqui!
A mí si me gustó je, je. Aunque no es una gran película y está llena de tópicos, es entretenida en sus 2 horas de media. Tiene ritmo y eso en una película tan larga es díficil. Tiene una fotografía y producción cuidada que hace que sea un buen film para pasar el rato estas navidades. Aunque tengo que decir que me gustó más El Intercambio.
Feliz Navidad!
30 de Diciembre de 2008 a las 0:16
Hola Mar!
Yo no la he visto…
Fue Tormento, nuestra crítica de referencia, la espectadora.
Feliz 2009