La gente se tronchaba en el teatro Alcázar de Madrid, empezando por Luis Merlo (hermano del productor) y acabando por el señor que tenía al lado que estaba medio descoyuntao de tanto “de reirse”.
Los únicos que no nos partíamos la caja éramos Pepe Coronado (irreconocible la cara, pero que pedazo de planta de tío bueno ¡Señor, señor…!) y una servidora. O sólo una servidora, si Pepe se da de baja del sector esaborío de los que no le vimos la más mínima gracia a la obra de la temporada, “Un dios salvaje“.
Los puestos sabrán que esta es una adaptación de la obra de Yasmina Reza, autora de “Arte” y parisina de pro, en la que unos padres quedan para discutir educadamente la agresión del hijo de los unos contra el de los otros, y acaban como el rosario de la aurora… relativamente.
El problema de que esta obra no me haga la más mínima gracia es que me parece de una falsedad insoportable, sacada de contexto e impensable en esta España nuestra tan poco dada a la conversacón de salón y tan cercana al “me-cago-en”. Es una obra que o se adapta tan inteligente y libremente como hizo Flotats con Arte, o se mantiene su ubicación y personajes en Francia, para que así no suene tan rara.
No vemos en la obra unos Pacos o unas Marías viendo a ver quien es el que tiene el hijo más animal, sino unos parisinos de los que aquí no se huelen, que en lugar de la clasica agarrada española, comienzan con una disertación en la Academia Francesa, llena de pompa intelectualoide, para acabar en vómitos innecesarios e inexplicable para la trama y para una servidora, discusiones de parejas y rollos afrancesados que aquí ni se dan ni se les espera.
Cualquier español sabe que ni los padres se habrían reunido y, de hacerlo, se habrían mandado a la mierda en el segundo 12 de la primera parte.
Si esto se le añade un Pere Ponce que cree que para ser ejecutivo hay que estar ronco y una Aitana Sánchez-Gijón tan histriónica como de costumbre, la hora y media de la obra y las risas histéricas del respetable, se hacen largas, muy largas.
Pero no me hagáis mucho caso. En la encuesta que he hecho, 9 de cada 10 dentistas la recomienda.
Foto Bernardo Pérez





26 de Diciembre de 2008 a las 10:19
Ay Tormento…
yo vi la obra desde la fila seis, justo al lado tenía a Massiel, que nunca supe si se reía o no…(hay que ver la cara que se ha dejado ahora, no creo que le quede espacio para más operaciones…)
estoy de acuerdo con lo de Pere, yo que soy actriz sufría con cada palabra que decía, me cubría la cara con los brazos por si se le rompía una cuerda vocal,y con su energía podía recibir un latigazo, allá en mi fila seis. Sin apenas tener visibilidad, de repente me pareció que estaba en la grabación de Los Serrano, oía al empresario”ronco”, al Fiti, oía a una mujer que cuando gritaba se le entendía menos que hablando, y oía a Maribel Verdú…uff, menos mal!!
si duró hora y media, a mi me pareció una eternidad
Maribel está en la plenitud de su vida, y eso se nota en las tablas también, gracias!!
no la recomendaría NUNCA, y lo que más me sorprende es que tenga público, y que su afamada directora se haya rascado los pies mientras dejaba danzar a los muñecos…asi, yo también soy directora!!!
nothing more than less
gracias.
22 de Enero de 2009 a las 12:30
Me parece excesivamente dura la crítica que acabo de leer.Si “el respetable” se ríe será por algo. Y no creo que el tema esté tan alejado de nosotros, dada la stupidez, por un lado, y la grosería por otro que caracteriza a algunos padres actuales. Si el dibujo de los personajes no encajara en nuestra sociedad, la gente no se reiría como lo hace.Dicho esto, la obra me parece bastante más floja ,que Arte ( me entusiasmé viéndola y su huella me duró bastante).
Respecto a Ponce, tengo que decir que me parece un gran actor.Me costó reconocerlo por el cambio de registro en su interpretación. Y ésto dice mucho de un verdadero actor y no como otros que son siempre iguales a sí mismos.Sí es cierto que también temo por su garganta.Con respecto a que no haya algún ejecutivo así, tengo mis dudas.
De acuerdo con la exagerqación del vómito, por lo desagradable.Tengo curiosidad por saber cómo lo hizo, ya que no la ví tomar líquido inmediatamente antes.Quizás.el vómito sea propio de la adaptación a “lo español”, cuya escena se caracteriza bastantes veces por el mal gusto y peor educació.
Concretando: la interpretación me parece estupenda y la obra, aunque creo que tiene sus valores,me decepcionó por las espectativas que esta autora me había despertado con Arte.
2 de Mayo de 2009 a las 0:37
Coincido en general bastante con los comentarios precedentes. La obra decepciona. No es creíble. El argumento es tan falso que casi hace fracasar a los actores, que sin embargo están sobresalientes, especialmente Aitana, que está sublime. ¡Cómo ha mejorado esta actriz desde los tiempos de “La Gata…! Se nota que ha trabajado duro desde entonces y el resultado ahora es óptimo. Pero bueno, la afición al teatro no decae y la sala se llena por el gancho de los actores y el aval de “Arte”. En definitiva, decepción a medias, muchos altibajos, algunos buenos golpes de humor y actores de primer nivel que están muy por encima del texto de la obra y de su pobre adaptación en su versión española. Insisto: sólo por ver actuar a Aitana vale la pena presenciar la obra.
18 de Noviembre de 2011 a las 8:03
[...] de esta adaptación a la gran pantalla de la obra teatral homónima de Yasmina Reza (y de la que ya habló Tormento hace tiempo) como es la elección de los protagonistas y del director, así que igual la [...]