Va de nombres raros esto del cine de las últimas semanas. Appaloosa, con nombre de rock de Elvis-la-pelvis, fue una de descarte en la que me metí porque llegué tarde a ver la de mi niño Craig.
Hay días en que una no anda muy católica: los hay de nervios desatados en los que te quieres ir nada más llegar, o los hay de los que te tirarías en un rincón a mirar la vida pasar, esperando que la vida no te mire a ti y te olvide por una buena temporada.
El día de autos, servidora andaba estrenando una nueva variedad, un megamix nervioso y mutante de dificil calificación, pero inadecuado para esto de la crítica. Pues a pesar del sector cardado de barrio que no cejaba en su empeño de hacernos notar que se aburría como la morsa que era, Appaloosa me puso en paz conmigo e incluso con la susodicha morsa. No es Sin Perdón, ni tiene por qué serlo. Es el oeste salvaje que explica unos EE. UU. en donde las fuerzas del orden están a las órdenes del poder de turno, la propiedad privada va más allá del interés general y el uso de las armas tienen refrendo constitucional.
Ed Harris es un lujo; Viggo, enjuto, gana con el progreso de la peli y sus diálogos con Harris; y la Zellweger y sus mofletes de Vicente Rico se podían haber quedado en casa.
Appaloosa: alivio sintomático de esos días en que no sabes que hacer con tu vida.





2 de Diciembre de 2008 a las 14:40
Será Apaolaza… Apaloosa es aproximadamente la manera en que pronuncian mis amigos de por ahí mi apellido.
2 de Diciembre de 2008 a las 15:45
Ayer mismo la vi, y he de decir que me aburrí someramente. Que refleje aspectos de la vida social de entonces no hace este película no tenga nada de historia.
19 de Marzo de 2010 a las 12:50
Tormento de mi corazón… coincidiremos algún día? Quién sabe, pero siempre nos quedará el EBE

La vi con Quatermain el fin de semana pasado, que dijo que tú la habías puesto bien, pero sin embargo aburrimiento total… coincido contigo en la Zellweger… por lo demás, bostezo
besos.