Acontecimientos recientes en la mente de todos han puesto de manifiesto que el negocio del dolor es un sector en auge. Y como muestra, un botón.
Días atrás, he tenido que viajar a Asturias para despedir a un querido amigo. Hasta ahí, desgraciadamente, todo normal. El asunto llegó en el tanatorio, lugares convertidos en una especie de centros comerciales del duelo. Justo en la antesala donde está el fallecido había un dispensador de folletos. Igualico que el de los chinos a domicilio, pero un poco más grande y con más glamour.
En la portada se puede leer textualmente: “AFulday. La primera agencia fotográfica de óbitos”. En páginas interiores explican las diferentes modalidades, destacando la que ellos llaman “Reportaje 36+”.
A saber: “Está confeccionado con un álbum, [...] 36 fotografías tamaño 20×25, tomadas en: Tanatorio, 1/2 hora antes de la salida del féretro del tanatorio aprox., Comitiva fúnebre, coronas y cintas recordatorio, funeral y asistentes, cementerio e inhumación o incineración y columbario, esquela y envío a domicilio contra reembolso”
Vamos, que te hacen un reportaje fotográfico, estilo ¡Hola!, del día del entierro. Igualito, igualito que una boda o bautizo pero todos más tristes y sin tarta. Lamentable.
No sé quien puede tener el cuajo suficiente para contratar este tipo de servicios en un momento así, pero si el negocio existe, es que hay demanda. Y que, además de para funerarias y floristerías, la muerte también puede ser un negocio 2.0. Y es que el dolor vende.
Por cierto, mejor no mencionar la parodia que junto a otros trabajos realizados por la empresa y columnas de anuncios de Google ilustran la sección “Presentaciones”…






11 de Septiembre de 2008 a las 12:36
No doy crédito Chiqui. Aunque parece ser que si hay demanda: http://ionantolin.blogspot.com/2008/05/me-ponga-un-obituario-y-dos-biografas.html
11 de Septiembre de 2008 a las 13:51
Ufff, qué gente. A mí lo que de verdad me duele es el precio de las flores. En un momento en el que nadie tiene ánimos para mirar precios aprovechan para venderte una corona mediocre por 300 euros… en fin.