Publicado por Tormento el 31 de Agosto de 2008

Ausencia de viento, rumbo al cine, encallamos en la isla Hellboy poblada de abundante fauna autóctona, bizarra, colorista, pero de diálogo repetitivo y poco interesante.

La capitana anotó en su libro de bitácora: “Miré a sotavento convencida de que, entre tanto fulgor, me esperaría eldorado. Bien erré en mis apreciaciones, cuan sutil es el engaño que se esconde tras tanto artefacto. No pudiera afirmar que lo visto fuera de escaso talento, empero no alcanzó a calentar mi corazón. Lo más emotivo que mi vista avizoró fue tremenda tajada de dos seres de colores como la enseña de la pérfida nación francesa,  que mucho me alegró el alma y en maltrecho estado dejó mi caja de palomitas.

Nada más reseñable en esta isla, pareja a otras muchas, plena de infieles y aletargados guionistas. Va haciendo mella en la tripulación el agotamiento. Temo un motín. Encomiendo mis escasas fuerzas a Nuestra Señora de Todos los Cortos, para que me guíe y acompañe en esta dura búsqueda de la peli perfecta”.


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