El trágico y brutal accidente del avión de Spanair de la semana pasada ha puesto de manifiesto lo que ya se sabía: el dolor vende.
Los medios de comunicación, televisiones sobre todo, han aprovechado este drama para convertirlo es sus Juegos Olímpicos del dolor, luchando entre ellos para ver quien conseguía la medalla de oro del morbo. Y aunque a todos ellos se les llenaba la boca reclamando respeto para las víctimas, a la hora de la verdad se lo han pasado por el forro.
Porque a las víctimas (tanto las que ya no están como las que siguen aquí) hay que respetarlas. Y respetarlas significa dejarlas llorar a los suyos en privado y con dignidad. Que las respete un medio de comunicación quiere decir también darles información veraz y contrastada de lo que ha ocurrido intentado hacer luz y despejar interrogantes.
No me cuadra con el respeto el apostarse a la puerta de un hotel o de una casa para poder sacarles unas palabras entrecortadas, un primer plano de sus enrojecidos ojos o decir que se han puesto morados comiendo tortilla mientras se reúnen con Spanair. Saber cuando hay que dejar de regodearse barnizándolo de drama humano es una lección que todos deben aprender.
Punto y aparte merecen esos programas televisivos, tipo “Está pasando“, que se frotan las manos con temas como éste, tan apetecibles, y que mientras entrevistan “en profundidad” a cualquiera que pasaba por allí, dan por abajo una tira anunciando el último escandalo de Paquirrín & Cía.
Parecía que el 11-M nos había enseñado la lección, pero a la vista está que no. Y no es de extrañar, el número de audiencia morbosa supera con creces a la de respetables víctimas.
Relacionado: Tremenda, como siempre, la columna de Enric González de ayer en El País.






26 de Agosto de 2008 a las 15:02
Totalmente de acuerdo.
La noticia debería haberse dado durante 10 minutos. Y punto. Todo lo demás es vergonzoso.
Otra razón para apagar nuestros televisores.
26 de Agosto de 2008 a las 18:06
el problema es lo que comenta hombrelobo, no se pueden rellenar horas de programación con una tragedia como esta sin caer en el amarillismo o en la repetición sin sentido, se puede interrumpir la programación habitual en tragedias como esta, dedicarle media hora y ya está, es que no hay nada más que contar
26 de Agosto de 2008 a las 20:04
Tienes toda la razón. Yo soy periodista y bajo mi punto de vista, el medio que vuelve a dar una lección de guarrería absoluta es la televisión (por eso dejé de trabajar en ese medio en concreto hace cosa más de un año, os recomiendo el libro de Mariola Cubells, “Mírame tonto”, ahí viene todo lo que es).
Hace también bastante tiempo que no veo casi nada la TV y se gana tiempo (también muchas neuronas se recuperan).
A las pocas horas del accidente, en lugar de centrarse en la información y punto, comenzaron a buscar como fieras a los familiares de las víctimas (en esos momentos de dolor es cuando mejor se les pilla). Y lo hacen los pobres redactores y cámaras por sueldos míseros a instancias de programadores, directores de programas…
En fin, me podría tirar horas comentando esto, pero me quedo con una frase de una de las pocas periodistas REALES que hay ahora mismo en TV, Rosa Mª Calaf, corresponsal de TVE en Asia-Pacífico: “El periodismo es resaltar lo importante frente a lo impactante”.
27 de Agosto de 2008 a las 9:02
[...] 1 - » El negocio del dolor [...]
27 de Agosto de 2008 a las 12:37
Un tema musical que viene al pelo:
http://www.youtube.com/watch?v=OheVR834qbw
28 de Agosto de 2008 a las 17:53
[...] cierto, también hay que leer a Chiquiworld en su El negocio del dolor, que lo expresa perfectamente. Y ver a Sin Accesorios, que como siempre ponen los puntos sobre las [...]
1 de Septiembre de 2008 a las 9:58
[...] Vía | Comentario de Gaspashá Gorkovskaya en El negocio del dolor [...]
1 de Septiembre de 2008 a las 19:06
Totalmente de acuerdo con el post y los comentarios.
11 de Septiembre de 2008 a las 9:56
[...] recientes en la mente de todos han puesto de manifiesto que el negocio del dolor es un sector en auge. Y como muestra, un [...]