
Jueces analógicos dictando sentencias sobre hechos digitales. Éstas son las consecuencias…
Un abrazo, Julio.

Para que luego digan que en internet no se pueden encontrar ofertas interesantes de trabajo. Transcripción literal de la oferta de trabajo que algún avispado “editor” ha colgado en Find a Blogger.
Atentos: “Se necesitan redactores para periódico digital. Las noticias se pueden copiar de agencias de noticias, el trabajo es sencillo: copy and paste. De momento, los primeros meses, no habrá remuneración. Pero en un futuro sí ¡Anímate y colabora!”
¿Qué os parece…? Increíble, ¿no? Todas las ventajas del periodismo digital reunidas en una sola oferta laboral: Posibilidad de trabajar en un prestigioso diario online, vía libre para desarrollar ideas y temas propios, posibilidades reales de promoción y futuro y por si todo eso no fuera suficiente… ¡inmejorables condiciones económicas!
Pero no, no os molestéis en lanzaros a mandar el correo electrónico. Tienen tanto, tanto éxito que su “periódico digital” está caído. Debe ser que no han copiado y pegado correctamente el WordPress…
Vía | roc21

Desde la bajada de precios y consiguiente popularización masiva de las cámaras digitales se hacen miles, digo miles, millones más de fotos diariamente. La rapidez, el coste y la facilidad para hacer instantáneas en cualquier sitio y momento hace que la gente no se lo piense a la hora de hacer clic.
El disparar y borrar o guardar o la no necesidad de llevar una cámara tradicional ayuda a que se hagan fotos hasta del camión de la basura.
Pero como todo, ésto tiene “efectos colaterales”, y en este caso, como en algún otro, le está tocando al papel, porque… ¿hace cuanto tiempo que no tienes en la mano una foto de las de toda la vida?
Ahora las fotos ya no se disfrutan sentados en un sofá delante de un álbum. Se utilizan otros formatos: los monitores de los ordenadores, las pantallas de los teléfonos móviles o las tropecientas pulgadas de una televisión. Incluso por rizar el rizo, también se pueden ver dentro de un marco, pero digital en el que el papel brilla por su ausencia.
Los tradicionales álbumes de fotos en papel han sido sustituidos por discos duros, cedés, memorias flash o servicios web.
La verdad que el precio del papel para fotos y la tinta (un verdadero escándalo) no ayudan a que las impresoras trabajen más. Aunque lo que realmente hace que el papel sea sustituido por los pixeles, no nos engañemos, es la pereza de la gente a la hora de pasar los bytes a cuatricomía. Enviarlas por correo electrónico o colgarlas en Flickr es mucho más cómodo y más rápido. Luego que cada cual haga lo que quiera.
Cualquier día de éstos inventan la cartera digital para poder llevar la foto de la novia/o, hijos o perro…
Como la hormiguita trabajadora y tonta’l'culo que soy, encaminé mis piececines a los cines Pathé el viernes pasado. Era París y era yo cargada con el portátil tras reunirme en un edificio sinsorgo al lado del Stade de France. Como para mi desgracia no había sitio en Eldorado tuve que apañarme con un hotel conveniente al lado de la Gare du Nord. Que sepáis que no es la mejor zona de París pero gracias a que Jamal me encontró trés charmante, me pasó al hotel de al lado donde la habitación costaba 300 euros, la tele era de plasma y la cama de lujo. Tanta amabilidad a mi edad me mosqueó, pero me tranquilicé al ver que Jamal ni se acordaba de mí al día siguiente.
Pues como os decía pensé en darme un paseín de camino al cine por esos bulevares llenos de tiendas para bodas árabes en donde si revuelves encuentras un top lentejuelil para los vaqueros, que, oye, por 5 euros te apaña; o por ese Tati tan hortera como siempre pero con precios que ya no son tan baratos porque el chino de la esquina vende de todo; o esa gente enjoyada y encorbatada para ver un espectáculo hortera a las 6 y media de la tarde en el hortera Moulin Rouge; o esos chaperillos de bulevar mirados de reojo por un francés estirado con ganitas de probar. En fin, todo muy colorido pero tirando a feíto y con olor a meaos.
Llego y veo como gran estreno “Au but de la nuit” (Dueños de la calle) y pienso, ésta me suena, pero ¿de qué me suena? y compró una entrada. Las opciones eran “Las crónicas de Narnia” que me pilla poco iniciada y otras que ya han pasado por mi cortadora de troncos. Me pegan un tortazo de 9’50 por la entrada y me voy a comprar libros hasta que llega la hora. Veo la peli y pienso “que bonita voz la de Keanu y que bizco es Whitaker” además de vaaaayyaaa mierdaaa que me he visto.
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