Publicado por Tormento el 25 de Mayo de 2008

Estaba yo sentadita como la niña estudiosa y autista que he sido siempre, preparando aplicada un post sobre un libro muy bonito que me había leído yo, cuando cometo el error de encender la tele y caigo fascinada por un espectáculo de luz y sonido, lleno de medios, donde hablán en inglés y sale gente cantando a cuello vuelto.

¡Dios mío, si es el Festival de Eurovisión! Y, de súbito, me entra un apuro tremendo al pensar el ridi que vamos a hacer. Una cosa es que tenga un agradecimiento personal a los del Terrat por haber recuperado uno de los insultos favorito de mi abuelo, chiquilicuatre, -también usaba mucho pisaverdes- y otra cosa es el coñazo en que la gracia se ha convertido. Me veo hipnotizada el concurso entero, que me transporta a mi infacia de Un, Dos, Tres, UHF, transformador y blanco y negro.

Parece que aquí sólo participan ex-repúblicas soviéticas y trozos de paises de los que no se ni donde está ni como se llama su capital, representados por jamonas con faja, botox y flecos. Los países de los que conozco la capital llevan representantes casi tan impresentables como nosotros.

La gala la presenta un Uribarri salidorro “persiguiendo suecas” con estilo de comentarista del NODO. Adelanta el horror que vamos a contemplar y se troncha de su capacidad de vidente durante la votación: “es que no me fallan las estadísticas, si no, no estaría aquí”. Ya comprendo que ser un especialista en votaciones de Eurovisión capacita a cualquiera para ser presidente del Fondo Monetario Internacional. Este hombre, ya fuera de sí y olvidándose de que lleva puesto el micro, se pasa las votaciones haciendo comentarios como si estuviera en el salón de su casa.

Hago un ejercicio dadaista de pensamiento automático y éste es el resultado, aunque seguro que olvido alguno:

  • Rumanía: Pimpinela coñazo black & white.
  • Gran Bretaña: Seal de terraza de Benidorm.
  • Albania: tía buena vestida de cosaco circense.
  • Alemania: botox, gasas y sol de Mallorca.
  • Armenia: Primer momento flecos-beyoncé-anuncio-Armani, quele, qele, qele … den.
  • Bosnia Herzegovina: cuatro novias haciendo calceta, una loca y un cuenta-cuentos lisérgico.
  • Israel: despedida de soltero de boda gay.
  • Finlandia: Lordi again.
  • Croacia: unos paisanos, entre Giovanni Ranna, “jaaaaa me mate” y “que parezca un accidente”.
  • Polonia: jamona megabotox de frente despejada.
  • Turquía: Héroes del silencio en clase pobre.
  • Portugal: tristes como siempre.
  • Letonia: Piratas de Port Aventura.
  • Suecia: Rubia recauchutada con momento flecos number two.
  • Dinamarca: Robbie Williams de barrio.
  • Georgia: Este comentario es de Uribarri “Y aquí acaba de cantar la ciega. Como nuesro ciego Zubiri“. Todo sensibilidad y mano izquierda, el estratega de Eurovisión.
  • Ucrania: Uribarri a punto del infarto ¡Que bromuren a este hombre! Han dejado seco Belgrado de ballenas de faja y de flecos.
  • Francia: Aún me estoy recuperando.
  • Azerbaiyán: Imposible describir este momento maquilaje, trono del maligno, alas de ángel, y Los Pecos con cinturon de Elvis.
  • Grecia: Shakira con artritis.
  • España: incomprendida e incomprensible.
  • Serbia: intelectual de izquierdas intensa.
  • Rusia: Inenarrable y ¡ha ganado! Cantante que se despechuga -”biliv chu…”-, violinista de hinojos que maltrata un Stradivarius y patinador olímpico sobre hielo - y sobre la chepa del violinista- mezcla precisa de Rafaella Carrá y Richard Clayderman montado en piano rodante de anuncio de coche.
  • Noruega: Du-dua. Digna y sin bailarines contracturados.

Un ruego final. Lo del bromuro de Uribarri que lo complementen con un Trankimazin.

ACTUALIZACIÓN 11:26: Dima Bilan, el violinista y Rafaella Carrá en plena acción. Lo que le habrá costado a Putin que ganen éstos.


Archivado en Tormento, Vida cotidiana

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