Los japoneses no tienen término medio. Si el inodoro tradicional japonés es un pequeño agujero en el suelo que te exige tener unas rodillas más musculadas que las de un levantador de pesas uzbeko para poder aliviarte en tu caminar por los pueblos más tradicionales de la isla, en las ciudades las cosas cambian.
Totalmente automatizados, los nuevos inodoros (todos ellos de la marca Toto) son más difíciles de manejar que un simulador de vuelo de la NASA. Disponen de todo tipo de botones con sus correspondientes chorritos, que a la que descuides y pulses el equivocado puede salir agua hasta para darte un masaje en la espalda. Tienen también, como si de un Mercedes se tratase, asiento calefactado para evitar que te destemples y “sube/baja tapas” automático. Por si fuera poco, un sistema musical se encarga de disimular nuestros propios “sonidos”, evitando vergüenzas innecesarias.
La foto superior es el cuadro de mandos de uno de gama baja, el típico de hoteles y locales públicos, y aún así, como diría el anuncio, es toda una “experiencia para la piel”. Certificado.
Emulando a mi admirado Hombrelobo y ahora que la conexión me lo permite (no corre, vuela pero se corta con frecuencia seguramente debido al portátil “occidental” que utilizo) os traigo un video de gente paseando por Shijo-Dori, una de las calles principales de Kyoto en un soleado y caluroso día de primavera. Corbatas, kimonos turistas y colegiales todos juntos y revueltos.
Abrí el correo que me mandaron con gran escepticismo al leer “Trucos para ahorrar tiempo”. Me esperaba un Power Point chorra, con alguna gracia que ya no lo es por haber sido mil veces repetida. Y no, me equivoqué: gracias a ese correo he descubierto waitless.org (esperar menos, sería la traducción al castellano), una web que contiene trucos para hacer cosas de manera más rápida. Su canal en Youtube contiene todos los vídeos que van desde cómo atarte los zapatos en nada y ahorrar cuatro días a lo largo de tu vida, cómo pelar una patata en un plis, cómo hacer para que tus auriculares no se conviertan en un amasijo de nudos, y el mejor, como hacer que un bebé deje de llorar:
Publicado por Rosa Jiménez Cano el 12 de Abril de 2008
Lo compré casi como una curiosidad y atrapada por su punto ‘vintage’. Como casi todas estos cacharros se pagan en dólares, suele compensar. En total, con los gastos de envío, salió por 26 euros y aunque no dan gran resultado, tiene su gracia. Lo compré en Chinavasion.
La cinta está muy conseguida, aunque tiene en el lateral la posiblidad de poner los auriculares y conectarlo por USB para que se recargue y podría delatarla. La batería dura como seis horas. Se puede usar, además, como lector de tarjetas SD, pues en ella van las canciones en MP3. Tiene botoncitos para ir hacia delante y hacia atrás, subir el volumen, pararlo…
La calidad del sonido es normalilla. Y la batería dura como seis horas. El único problema es que al ponerlo en el cassette del coche resulta que tras cinco canciones sonando, empieza a ir más y más lento, laaass caaaanciooooneeeees se alaaaaargaaaaaan y suena como cuando el walkman se quedaba sin pilas.
Como artilugio retro está bien, pero no termina de cumplir una de sus funciones más interesantes: usarse como cinta.
Ruta B. Después de un buen desayuno iniciamos esta segunda ruta en la Puerta de la Macarena. La Basílica de la Macarena es el centro de veneración mariana de Sevilla y en su interior está la famosa y bella imagen de la Virgen de la Esperanza Macarena (siglo XVII). Otro momento destacado de la Semana Santa sevillana es la salida de la Hermandad durante la Madrugada donde miles de personas se congregan frente a la puerta. Si consigues estar en un lugar donde se le canta a la Virgen alguna saeta, los pelos se te ponen de punta aunque no seas religioso. De todas formas, perderse por las calles del barrio de la Macarena y contemplar sus murallas sin rumbo es altamente recomendable.
Seguimos nuestra ruta por las calles Bécquer y Feria hasta llegar a la Alameda de Hércules, un paseo repleto de restaurantes. Allí, giraremos por la calle Santa Ana para llegar a la plaza de San Lorenzo donde encontramos la iglesia de Jesús del Gran Poder. En su interior podemos contemplar una de las tallas religiosas más imponentes. Es otro de los sitios destacados de la Madrugá.
Publicado por Jacinto Lajas el 10 de Abril de 2008
Y lo hace devolviendo a México los territorios perdidos en su guerra con Estados Unidos, allá por la mitad del siglo XIX.
Incorrección política y provocación, armas que la publicidad usa cada vez con más frecuencia, que según El Universal ya han provocado algunas reacciones de indignación en el vecino país del norte.