Publicado por Tormento el 2 de Marzo de 2008

En el punto de miraUna vez que he devuelto el “galiano”, los “manolos” y el glamour a la salida de la ceremonia de los Oscars, vuelvo al mundanal ruido y a las pelis de garrafón. Y no porque hayan rodado En el punto de mira en Salamanca, sino porque a esta insigne ciudad le han colocado un barrio tangerino, una plaza mayor llena de gente sacada de El Paso, unos “Stops” donde ponen “Alto” y unos “No Molesten” de hotel en los que pone “Favor de no molestar”.

Y digo yo, ya que se toman la molestia de venirse tan lejos ¿qué les costaba poner un alcalde que no fuera como el padre de Melodie Nakachian? Es que como sale quinientas veces (por lo del rollo de imitar el Rashomon de Kurosawa ¡ya quisieran!) se hace un poco duro ver a este señor de los Emiratos Árabes dirigiéndose a la concurrencia, una y otra vez, en una inquietante recreación actual de nuestro Pepe Isbert y su “Os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar“.

Y ya que se ponen a matar al presidente de los EE. UU. y a volar medio Salamanca, podrían hacer el esfuercito de identificar el grupúsculo que se lo carga, que como vea Federico esta peli, con una terrorista como de la ETA junto a un ¿marroquí? que maneja la Blackberry como un broker de La City, no sé yo si se va a resistir a ponerlo en relación con el Peusec y vamos a reeditar la conspiración. Señores de Hollywood, un poquito de cuidado con las sensibilidades nacionales, hombre-por-dios.

Me resulta difícil no mencionar ese momento en que Eduardo Noriega en su mejor papel higiénico hace de patético cornudo mientras la ¿etarra? le come la orejilla sluuurrrrpppp… diciéndole, muy natural ella, “te adoro”. ¿Es que alguna española de bien dice esas cursiladas de novelón venezolano cuando un novio la monta el pollo de los celos en un lugar público? Le pones de hoja perejil mientras, en tono ofendido le espetas: mira-paco-no-t’aguanto-aquí-te-quedas. Y ya con el propio impulso del cabreo fingido percutes la bomba debajo de la tarima pero más dignamente. Revientas igual la plaza pero ya con otra compostura.

Ni menciono a Forest Whitaker y su ojo pipo corriendo detras de la niña perdida (¿será la de Rajoy?). Un pastelón.

La mejor, Sigourney. ¡Cómo echo de menos al Alien!


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