Ya sabéis que los puentes y fiestas varias me hacen activar el modo cocooning: me entra el síndrome de Stendhal pero al revés (el del “horror estético”) y no piso la calle a no ser que se incendie mi casa. Pero no me tengáis pena, el resto de la semana le doy al zancajo que es un gusto.
En estos momentos de recogimiento, además de trabajar que es uno de mis vicios, quemo la biblioteca de lecturas inacabadas y le doy al “dividí” de pelis que me quitaron antes de que pudiera ir a ver o que ponen en cines cultos en los que no me dejan rumiar palomitas. Digresión: ya sé que tener alguien al lado dándole al crunch-crunch y al requetesorbo de la cola light es un coñazo, pero es que yo tengo una técnica depurada de reducción de la palomita sin ruido y sin revolver en la caja que hace las delicias de mis compañeros de fila.
A lo que iba. Es estos días navideños me he visto en el megaplasma de Chiqui dos pelis, una por la que no daba un boniato, [REC], y la otra por la que tenía sentimientos encontrados, Promesas del Este. No en vano esta última es de David Cronenberg, capaz de hacer gran cine y estruendosos tostones casi a partes iguales.
Si uno no tiene vértigo periférico y aguanta estoicamente las películas Dogma, [REC] es una peli de miedo de las de acojonar. Es un poco pesadito que últimamente en este género haya que tirar de los zombies rabiosos, pero el estilo cámara en mano no profesional -que puede cargar a muchos- hace que te olvides de este mal menor y que te concentres en pasar angustia claustrofóbica de la buena. Me retracto pues de lo dicho: mejor me hubiera ido entrando a ver [REC] que no los dibujines de Beowulf.
Hay que ver Promesas del Este aunque sólo sea para ver el cuerpo tatuado y pelín ajado del mejor Vigo Mortensen de todos los tiempos. Está inmenso en el papel de gangster ruso del modelo contenido, del tipo trapense que es el más peligroso. La historia pone en relación dos realidades paralelas que están llamadas a no encontrarse jamás y que se ven mezcladas por eventos menores que acaban siendo los trascendentes. Esta sí que es una película buena, buena de gángsters sin pasteladas ni trucos. No os la perdáis.
Bueno, pues me voy que no llego a las segundas rebajas.





13 de Enero de 2008 a las 11:34
Coincido plenamente contigo pero la pena es que son dos pelis para verlas en pantalla grande. Bueno, también depende del tamaño que la tenga el Chiqui. La tele de plasma, digo.
13 de Enero de 2008 a las 12:32
Lo cierto es que me ocurre algo muy parecido a tu caso cuando llega el fin de semana: ayer incumplí mi reciente juramento “anti-juergas” y no me fue del todo mal… pero yo creí que bailar quemaba calorías…. ¡¡y no!!
Gracias por tu visita. Te las devolveré religiosamente. Me gusta tu blog.
13 de Enero de 2008 a las 14:56
Si algun dia puedes me gustaria que dedicases un mini post(aunque fuese) y nos enseñases los trucos de las palomitas y el sorbi a sorbi de las lights sin ruidillos, me he reido un montón y aplaudo tu virtud y arte para poder llevarlo a cabo.
No he visto ninguna de las dos, vi el trailer de promesas del este y si, me sorprendio el papel de Vigo y sus mortensens.
20 de Enero de 2008 a las 20:41
josemaria, Chiqui la tiene grande, de 42 pulgadas
njimenez79, yo por una buena juerga abandono hasta al Mortensen. El problema es que o no las pillo o no me invitan. Bailar lo único que consigue es que el olor a tabaco se te pegue mejor al sudorcillo y salgas hecha unos zorros del garito.
Henry, tomo nota y os contaré mi técnica de licuado de palomitas a lo Ferrán Adriá. Y sí, los mortensen de Vigo están de tomar pan y mojar. Esta crujiente, crujiente… Creo que necesito una ducha fría.
Besotes.
3 de Febrero de 2008 a las 10:01
[...] Si Abrams y Balagueró usan la cámara casera subjetiva de grabá-y-colgá-en-el-”yutube” para hacer una [...]
24 de Febrero de 2008 a las 10:03
[...] por Pozos de Ambición porque está inmenso. Mi segundo candidato es el tatuado Viggo Mortesen por Promesas del este, quien sin tener que encerrarse 10 años para pensarse una película, interpreta lo más difícil, [...]
9 de Marzo de 2008 a las 12:29
[...] de montaje, y no precisamente de colegio electoral, estoy hecha una abuela cebolleta haciendo cooconing de nuevo rodeada de períodicos sin leer de toda la semana, incluso del trienio [...]