Los estadounidenses son gente lista. Han trasladado el psicodrama familiar al día de acción de gracias de tal manera que se pueden permitir el lujo de que los villancicos se los cante Frank Sinatra. Así sí se puede dar uno a la fiebre consumista y disfrutarlo.
Llevo reflexionando sobre este tema de las navidades desde hace años con poco éxito ¿Por qué el resto del año nos relaja comprar y en navidades nos cabrea? ¿Por qué todo el mundo se queja pero acaba de bruces en todos y cada uno de los tópicos navideños -incluídos los de huida a lugares remotos? Creo que, al fin, ya tengo un respuesta: la navidad es como la muerte, nos iguala a todos y es inevitable.
Hace tiempo que estoy convencida de que la Navidad es un Borg y estas fiestas forman parte de su conciencia colectiva. Me la imagino diciendo: “soy la navidad, vas a ser asimilado. Toda resistencia es fútil”. Y ya me quedo más tranquila y alelada.
Y ello a pesar de que suponga caer en manos de las tradiciones de boina a rosca y quedar a merced del mandato del tonto-mala-baba. A qué negarlo, en estas fechas el que manda es ése o ésa de tu familia, propia o política, con el que no te tomarías ni un café. Pero ahora, con la excusa de la tradición y el turrón de Jijona, te inmoviliza y te arrea inmisericordemente, aprovechando que te tiene donde quería, maniatado por la tradición, la educación y la familia española en su momento más tóxico. Las opciones que te quedan son pocas y todas ellas pasan por el cabreo, ora activo, ora pasivo, ora pro nobis.
En mis muchas navidades lo he intentado todo (la resignación cabreada, el activismo radical, la huída a ignotos lugares de tradiciones bizarras, la integración total…) y nada me ha funcionado. Ahora que me he dado cuenta de que la navidad es un Borg letal, ya me he quedado más tranquila pues entiendo que, como ante la muerte, la única opción digna que me queda es la de la flema británica.
Paso a modo “asimilación”.





14 de Diciembre de 2007 a las 17:55
Que bueno lo del Borg. Las mejores navidades son cuando de repente te das cuenta de que es el día del sorteo y dices, coño por algo había toda esa musiquilla en el Carrefour…
16 de Diciembre de 2007 a las 0:54
pues entonces yo soy Toment-boy, porque yo cada vez la soporto menos y el modo asimilación me funcionó el año pasado, pero este es que ni me asimilo yo.
venga! repitiendome to! ; soyy la navidad ohhmmmm y voy a asimilandome lo que asimilandome olvido y no puedor, cagandome toa en Santa claus y su traje de cocacola! con los ciervo me atraganto de nuevo ohmmmm
esos amigos de la infancia que vuelven a darte por c*** y sus madres volviendome a preguntar que porque no me casao todavia ohmmmmm! y recordandome que hay nuevas bodas, bautizos y comunióne para el nuevo año y yo no quiero irr! ohmmm mantecao y turrone caducao y en oferta der lidl, lidel lidel lirelidel lirel lidel lirula!
No me zale Tormi! mañana sera otro dia (mas cerca de navidad, ya esta aqui el espiritul otra vez, que me dejeeee ) .
Besiños! (aunque no contestes se que te llegaran).
16 de Diciembre de 2007 a las 12:12
Henryyyyyyyyyyy!!!! Déjate llevar, zambúllete en la España tóxica y trata de no cogerte un coliquillo con los turrones caducaos. Si es que no hay remedio, aunque te pirases de Málaga y t’escondieras en Tombuctú en estas fechas no te podrías escapar. Así que saca la mala que llevas dentro a ver si te excomulgan y dejan de darte la plaxta. Y que sepas que me llegan los besines, aunque esté la mitá del tiempo desaparecida, que soy una desagradecía….
Besotes,
17 de Diciembre de 2007 a las 11:39
Estoy con Tormento, la mejor idea de pasar estas fiestas es la asimilación: no nos mires, únete. Con el estómago lleno de lubina y una copa de champán en las manos es más fácil soportar incluso a suegras y cuñados…
3 de Agosto de 2008 a las 10:13
[...] rutinaria y sosa”; Dejad de quererme, le cuento, se me representa como una nochebuena española, pero a la francesa, que es peor ya que, en lugar de liarse a mamporros, se ponen a disertar usando [...]