Archivos del 19 de Noviembre de 2007

Publicado por Tormento el 19 de Noviembre de 2007

Moderno MengeleAsí me he quedado yo, cual carné de biblioteca, tras leer en la sección Vida & Artes de El País un sesudo análisis sobre una exposición de cadáveres plastificados. Muy apropiado para una sección con ese nombre.

Me pregunto si los medios de comunicación ya no utilizan los departamentos de documentación, si es que pierdo facultades con los años o es que ya nos vale cualquier cosa. Esta exposición en la que se ve a un montón de seres humanos chinos, muertos, con sus intestinos al aire mientras encestan o tiran dardos, no es más que la versión edulcorada americana del sueño artístico del Dr. Gunther von Hagens (en la foto), un Mengele cualquiera, que presentaba estos cadáveres en salas de exposiciones como obras de arte y que incluso años atrás se marcó una plastificación en vivo en Londres mientras un montón de asistentes-tipo-ARCO, asidos a sus copas de champagne, contemplaban la performance como un hecho digno de reverencia.

Hasta aquí he llegado. Mientras se montó la-de-dios-es-cristo con el negro de Banyoles, ahora nos parece la mar de edificante que expongamos cadáveres humanos de dudosa procedencia por amor al arte. Incluso un sesudo filósofo nos cuenta en el reportaje de El País que los cadáveres no sólo no son merecedores de respeto sino que no están protegidos legalmente. A ver si leemos un poquito: la profanación sigue apareciendo en nuestro código penal. Sugiero al susodicho que ceda su cuerpo a esta “ciencia” a ver si acaba en el MoMA expuesto; o el de su hijo, su mujer o su madre, y que las saquen haciendo calceta con la tapa de la sesera “descapotá”, para que se vean bien las conexiones neuronales que se activan con el ganchillo.

Los nazis también usaban piel humana para hacer carteras y grasa corporal para hacer jabón. Previo exterminio. El que haya una factoría en China donde se siguen produciendo industrialmente cadáveres plastificados como éstos sin saber muy bien de donde salen nos debería hacer pensar si somos cómplices de algo, cuando menos cuestionable, al pagar una entrada para esta “exposición”.

Que conmigo no cuenten.

ACTUALIZACIÓN 02/05/08 Ahora resulta que el origen de los cadáveres de la muestra es una incógnita. Pueden pertenecer a prisioneros chinos torturados o ejecutados o simplemente a indigentes que pasaban por ahí. Nos lo cuenta Bárbara Celis en El País.

 

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