La lluvia en Wimbledon permitió, o mejor dicho, obligó a Canal Plus ha emitir una de las finales históricas de este prestigioso torneo de tenis entre Pete Sampras y Boris Becker. El partido, además de la belleza en sí del juego puso de manifiesto una diferencia que viéndola con la perspectiva del tiempo se hace mucho más evidente: cada vez se juega al tenis más despacio. Y no estoy hablando de los esfuerzos físicos que realizan en cada punto o de los pelotazos que sueltan los tenistas.
Me refiero a toda la parafernalia que realizan todos y cada uno de los tenistas entre punto y punto para poder tomar aliento y descansar un poco o, quien sabe, enseñar mejor la marca de la ropa que les patrocina. Antes, tan solo unos años atrás, perdían estrictamente el tiempo justo para que el partido tuviera ritmo. Terminado el punto anterior, se daban la vuelta, recogían las dos bolas que el recogepelotas les ofrecía y ¡ale! a jugar otra vez. No había tiempo para las filigranas.
Ahora, es desesperante ver como antes de cada uno de los puntos uno pide la toalla para secarme, otro (casi todos) quieren tres o cuatro pelotas antes de elegir cuidadosamente las dos que van a utilizar en ese preciso punto… Y eso cuando no andan ajustándose la gorra o subiéndose los calcetines independientemente de que el punto anterior haya sido un disputado y largo intercambio de zurriagazos o lo que es estrictamente saque y volea.
Por eso, cada vez que veo esto me pregunto que resultado tendría un partido entre Rafa Nadal contra, por ejemplo, el mejor Ivan Lend utilizando los avances actuales (raquetas, zapatillas…) pero jugando a la antigua usanza.
¿Apostamos?






6 de Julio de 2007 a las 10:53
Segun lo iba leyendo iba pensando, “bueno Ivan Lendl si que tenía tics…”, era un tío bastante desquiciante con las muñequeras, los golpecitos en el talón, el sudor, la pelota…y justo al final del post va y aparece! Es verdad lo que dices, ahora hay demasiados parones, falta rapidez en lo que es fuera-del-juego, aun así es un deporte muy entretenido.
6 de Julio de 2007 a las 11:53
Totalmente de acuerdo, León. A pesar de esto no deja de ser un juego estupendo.
Un abrazo
PD: Que bueno era Lend..
10 de Julio de 2007 a las 1:27
Algo común a todos los deportes susceptibles de tener parones. ¿Y el basket? ¿No es desesperante que un partido de la ACB dure dos horas y pico, más que uno de fútbol, o que los de la NBA se vayan a las tres horas?