Archivos del 7 de Mayo de 2007

Publicado por Chiqui el 7 de Mayo de 2007

Paul WolfowitzA los jefes de estado, mandatarios y altas personalidades se les presume una cierta compostura de serie y, a los muy paletos, se les pone un asesor de imagen para que les corte el pelo, les elija las corbatas y los pañuelitos de seda. Ninguno de ellos/as es el paradigma del glamour pero si suelen serlo de la corrección en gris, del doble puño y de las joyas discretas pero de calidad. Sin embargo, siempre queda un ingobernable, el macho que no hace caso a esas tontadas de la imagen y del sobaco limpio, como el ex-halcón Paul Wolfowitz.

Este “espeso” ostenta desde marzo de 2.005 la presidencia del Banco Mundial, no por sus conocimientos económicos sino por aplicación de la regla no escrita de que el FMI es dirigido por un europeo y el Banco Mundial por un estadounidense. Aclaro esto para que se entienda que no nos encontramos ante un fino caballero especializado en los secretos de la macroeconomía, sino en presencia de un amigo del ínclito George W. al que había que colocar en alguna parte después de haber sido  embajador de EE. UU. en Indonesia o Subsecretario del Ministerio de Defensa en la administración Bush.

Y que mejor que aplicar la macroeconomía en casa y poner en práctica el eslogan de los republicanos de capitalismo compasivo subiendo el sueldo a la novia propia de origen árabe, en aplicación de la política de incompatibilidades del Banco Mundial.

No diré que esta señora no se lo merezca;  hace falta cuajo para tener algo que ver con un hombre como éste, de aseo más que cuestionable. Ya ha sido pillado públicamente dos veces en un acto de caspa grasufulenta de las que tiran para atrás. La primera de la que se tiene constancia se produce en el documental de Michael Moore, “Fahrenheit 9/11“. Antes de ser entrevistado por una televisión, este “gentleman” agarra un peine de los de goma de Turbo, se lo mete en la boca, lo unta bien en saliva y se peina para controlar unos pelos rebeldes. Ante la negativa capilar a someterse a la saliva super-glue, es un colaborador el que utiliza la suya propia para alicatar el torrao del jefe. Ni como así los doblegan, es el propio Paul el que utiliza sus glandulas salivares para vencer definitivamente al cabello subversivo. Ésta es la secuencia de los hechos.

La segunda y más sonada se produjo durante su visita a la mezquita Selimiye en Turquía. No debía saber que al entrar en la aljama tendría que descalzarse… Resultado: un bonito “tomate” en cada calcetín. Imagen ésta que por supuesto dio la vuelta al mundo. A lo mejor lo que quería es que le regalaran unos cuantos pares.

Se ve que Paul no tiene ni asesor de imagen ni abuela, de esas que al salir de casa te decían compasivas: “Hijo, ponte ropa interior limpia por si tienes un accidente, que nunca se sabe lo que puede pasar…”

ACTUALIZACIÓN 18/05/07: Paul Wolfowitz ha presentado su dimisión como presidente del Banco Mundial tras las fuertes presiones que ha recibido desde que se hizo público el ascenso y alto salario de su novia. El Consejo del Banco Mundial ha aceptado y ésta se hará efectiva el próximo 30 de junio.

 

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