Archivos de Enero de 2007

Publicado por Tormento el 4 de Enero de 2007

Iwo JimaBanderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima son la cara y la cruz de una batalla, un ejercicio cinematográfico de ecuanimidad que nos propone Clint Eastwood. La primera gira alrededor de la dureza de la guerra y de como se puede ganar con una fotografía y mucha propaganda.

Para lo que se proyecta últimamente, no deja de ser una buena película, a pesar de que tiene poco de original en cuanto reflexión sobre el poder de la mercadotecnia, el comportamiento heroíco y los horrores de la guerra. Esto último ya lo inventó Goya.

Lo que es realmente interesante de esta película es la necesidad que te queda de saberlo todo sobre los 20.000 japoneses acuartelados y escondidos en una isla de nueve kilómetros de largo por dos de ancho, que perdieron la vida en esa batalla, que se suicidaron antes de entregarse, que hicieron de la isla un inmenso bunker desde donde proteger una tierra jamás invadida antes. ¡Qué enorme responsabilidad para un japonés y que deshonra tan inmensa! Te quedan ganas de ver la guerra desde el lado de esos malvados y crueles japoneses vencidos a golpe de bombas atómicas, algo en lo que el cine bélico ha sido bastante tacaño: te quedas con ganas de que estrenen Cartas desde Iwo Jima.

Si es la mitad de buena que Europa de Lars von Trier, valdrá la pena tragársela en japonés. Allí estaremos informando, con telefonillo o sin él.

Nota: Esperad hasta el último título de crédito de Banderas de nuestros padres. Vale la pena.

Publicado por Chiqui el 4 de Enero de 2007

¿Cómo se vería La guerra de las galaxias si en vez de ser dirigida por George Lucas, la hubiera rodado Cecil B. de Mille en, por ejemplo, 1926?

El resultado, éste…

Ya puedo imaginar al “Halcón Milenario” entrando en el hiperespacio acompañado por el ritmo de un piano…

Vía | hombrelobo

ACTUALIZACIÓN: Aunque no es muda, esta versión te deja sin palabras.

ACTUALIZACIÓN 2: O ésta, a base de muñecos.

ACTUALIZACIÓN 3: Y 10 versiones mudas más.

ACTUALIZACIÓN 4: Las últimas palabras de Darth Vader.

Publicado por Chiqui el 3 de Enero de 2007

                if i can't have you

Lámina “If I can’t have you” de Stella im Hultberg. (203 x 267 mm). 20 dólares en momomoogie.

Publicado por Chiqui el 2 de Enero de 2007

Antes / Después

Inlingua. Escuela de idiomas. “Antes (inglés) /Después (francés)”. Agencia LGF

Vía | ZiritionE

Publicado por Tormento el 1 de Enero de 2007

KonzerthausMientras veo a esos señores tan serios dando palmas con la Marcha Radetzky en el concierto de año nuevo, me acuerdo de uno de los momentos más raros que he vivido en un viaje.

Viena es una ciudad de espías (Chiqui dixit) y yo añadiría que de carcas musicales. Es ese tipo de ciudades que te gustan mucho y poco al mismo tiempo. Combina a Sissí Emperatriz con la Secesión vienesa y un catolicismo antiguo con el nacimiento del psicoanálisis

A pesar de esto, le tengo un cierto cariño a Viena por exclusión: en mi infancia o veías los saltos de esquí o te enchufabas al concierto desde la Musikverein. Por eso en uno de mis viajes, me ofrecí para comprar por internet unas entraditas para un concierto en su salón dorado. En un acto de falta de resignación que casi me cuesta luego una inmersión en agua helada, decidí comprar las entradas en alemán. Este es un idioma que se me resiste: lo de las declinaciones, los verbos partibles y las palabras que se pegan hasta hacer un churro impronunciable.

“A un concierto de Mozart”, contesté orgullosa cuando me preguntaron que íbamos a ver. Pero al llegar allí nos encontramos con una especie de mesa petitoria en la que un señor salido del Tirol repartía sobres con entradas. Con mi alemán de pena y su inglés inexistente, conseguí que bajara de su despacho el Director a darme las entradas: para él, era un espectáculo que unos españoles hubieran comprado unas entradas en Internet para acudir a un encuentro de coros y danzas austriacos con un olor a naftalina de los de órdago a la grande. 

Confieso que no sé muy bien que era aquello, pero no hacía más que llegar gente vestida de austriacos antiguos y Mama Louises con sus cofias almidonadas, todos ellos con cestitas de merienda y ramos de flores. Ya que me pongo a confesar, tampoco era el Musikverein sino el Konzerthaus. Espero que los que vinieron conmigo no lean esto; siguen tan contentos pensando que visitaron la sede del Concierto de año nuevo.

Ya os imaginaréis nuestra pinta en medio de semejante sarao. Hasta había una japonesa con su kimono y todo. A la sala le habían quitado las butacas de platea y en los palcos fueron tomando asiento gentes sacadas de “Sonrisas y lágrimas” con sus botellas de champán y sus delicatessen. Para intentar no dar más el cante, nos subimos arriba desde donde observamos con estupor como entraban en formación con sus estandartes al frente un montón de gente sacada del siglo XIX (o de algunas aterradoras épocas del XX) que, tras una arenga y una polonesa, rompieron a bailar valses. ¡”Qué ilusión, valses, ¿quien me saca a bailar?!”, dije. ”¿Y Mozart?”, me contestaron. Así que huí y me di una vuelta por todos los salones que se habían habilitado como salas de baile.

Tuve la misma impresión que con Viena: me gustaron los valses, pero me heló la sangre esa gente. Me acordé de una escena de Cabaret en la que un angelical adolescente de las Juventudes Hitlerianas enardece a todo un agradable y educado merendero mientras cantan “El futuro me pertenece“.

Hay que tener cuidado con que se nos oxide el alemán.

Publicado por Chiqui el 1 de Enero de 2007

Tirita

Extra fino. Rotulador Pilot P-500. Agencia Grey & Trace.

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