Hablan en la televisión colombiana de un ministro que, habiendo sobrevivido a un ataque cardiaco, se ha visto obligado a “rebajar el tinto”. Uno piensa: ¡Qué liberales estos colombianos que ven con buenos ojos los excesos alcohólicos de los próceres de la patria!
En mi estado de permanente loa de Colombia decidí hacer una anotación sobre la comprensión de este pueblo con sus políticos, pero lo he tenido que cambiar por el ya clásico sobre “español equívoco”. Allá va. Si venís por estas tierras recordad que el tinto es un café sólo, que una “aromática” es una infusión, y que si una bella mujer os pregunta “¿le provoca una colombiana?” os estará ofreciendo una gaseosa.
¿Desilusionados? Uniros a mí y a mi ministro cafetero.





3 de Noviembre de 2006 a las 11:13
[...] Customizan hasta el último adminículo que uno quiera imaginar: las botellas de agua (ver foto de “Rebajando el tinto”) vienen con relicario y el kit de dulces que te traen con la cuenta (“dulcemente adios”) lleva el logo de Andrés hasta en la moneda de chocolate. La carta es una versión de los picapiedras de una página web: una caja metálica con dos manivelas (una arriba y otra abajo) que hacen correr al modo de un cursor un menú infinito en el que nunca sabes que pedir. La cuenta, una vez pagada, viene en un cilindro metálico cerrado y para asegurarse que no te haces un sinpa los días de lío (en los que acabar bailando encima de la mesa es obligatorio) te dan un abanico cerrado en el que va adosado los datos de tu mesa, la camarera que te atendió y a la hora que te vas. Sirve de recuerdo y de salvoconducto. [...]
5 de Noviembre de 2006 a las 14:58
es curioso que pese ha hablar el mismo idioma segun que expresiones en un sitio u otro nos puede llevar a serios mal entendidos.
7 de Mayo de 2007 a las 23:36
Si hay algo que nos caracterice a la mayoría de Colombianos es eso. El Tinto. Esa bebida estimulante que tomamos generalmente en las mañanas, al levantarnos. O en la tarde para romper la pesadez de la misma. Al momento de escribir esto me estoy tomando uno que acabo de preparar. El delicioso aroma nos hace recordar el verde de las montañas cafeteras.
Ahora cambiando de tema, si aquí un “porro” es un tema musical. El tinto que conocen allá, acà es solo un vino. No somos una nación que se precie de vinícola. Conocemos y fabricamos vinos pero nos sabe mejor un Tinto (de Café). El tinto no que se “rebaja” es aquel que no nos tomamos, No poder rebajarlo es tomárselo siempre.
Supongo también que el relato de rumbear es de un lugar llamado “Andrés carne de res” en Chía, una población al norte de Bogotá. El sitio es famoso por que allí llegan los ricachos y pseudo famosos.
El café de la monedita es ” un Expreso”. Sabe horrible y no se quien carajos lo inventó.
Felicitaciones por su blog.