Tras once interminables horas, el pasado viernes llegué a una Bogotá tomada por las fuerzas del orden. Como es la primera vez que vengo, no puedo afirmar si la presencia armada forma parte de la vida cotidiana de esta ciudad, o si se encuentra reforzada por la orden del Presidente Uribe de iniciar una ofensiva militar contra las FARC después del bombazo del pasado jueves.
Todo el mundo, hasta el Ministerio de Asuntos Exteriores en sus consejos para viajeros, me conminaban a que no saliera del hotel y que, si no me quedaba más remedio, lo hiciera en coche blindado. En los pocos días que llevo aquí he paseado la ciudad, he montado en transporte público, incluso he salido a “rumbiar” y ¡parece que me voy librando!
Os contaré lo que no cuentan ni el MAE ni la información oficial: los colombianos son amabilisimos y acogedores, y Bogotá es una ciudad con un centro histórico que “pa” sí lo quisiera La Habana. Y os lo contaré todo en mis próximas anotaciones desde la capital de Colombia.





23 de Octubre de 2006 a las 13:42
Que buena crónica, Tormento.Ya estás tardando en contarnos como se vive por allá!!!!
23 de Octubre de 2006 a las 14:56
Disfruta de la ciudad y como se suele decir..no hables con desconocidos
Un saludo
23 de Octubre de 2006 a las 16:21
Bufff, qué miedo da eso de que el Ministerio de Asuntos Exteriores te recomiende no salir del hotel o hacerlo en coche blindado.
Ves con cuidadín
23 de Octubre de 2006 a las 21:24
Que te me cuides, que es imposible encontrar enviadas especiales como tú