Publicado por Chiqui el 27 de Septiembre de 2006

Tarjeta de visitaEn China se fabrica todo: los productos originales, las burdas copias y las copias originales (aquellas en la que es casi imposible distinguir el original de la copia). Ir al Mercado de la Seda en Beijing o al recién inaugurado New Xiangyang Market en Shanghai es encontrarte con miles y miles de copias originales de las más prestigiosas marcas, que con un poco de regateo, se pueden comprar por un precio irrisorio.

Cualquiera se podría imaginar estos mercados en zonas lúgubres, oscuras y lo más apartadas de la ciudad posible para evitar molestas inspecciones o visitas de la policía. Nada más lejos de la realidad. En la capital, ocupa un inmenso edificio de siete plantas (muy parecido a un Corte Inglés) a poca distancia de la Plaza de Tiananmen, mientras que en Shanghai, está situado en los bajos del Museo de Ciencia y Tecnología, junto a la entrada de una de las paradas de metro más transitadas de la ciudad.

De películas o comentarios de amigos, imaginamos estos puestos hechos de palos y cubiertos con mantas y trapos formando el techo. Toda la mercancía tirada por el suelo y la suciedad es una constante… Error nuevamente. Como si de una boutique parisina se tratara, todo el género está perfectamente colocado, el local está irreprochablemente limpio y las dependientas (todas mujeres) hablan, según la procedencia del visitante, chino, inglés, español, francés…

Las marcas allí presentes son las de siempre: Hermes, Armani, Nike, Adidas, Puma, Lacoste, PoloCusto, Bvlgari, Rolex… en todos los modelos imaginables e incluso disponen de algunos diseños originales realizados por ellos mismos.

Una vez metidos en harina, el regateo es un arte que ellos desarrollan a la perfección. Cualquier producto por el que pidas precio es, de salida, más caro incluso que comprado en la tienda de la firma correspondiente en Europa. Con tiempo, una sonrisa y sin perder nunca la paciencia se puede llegar en la mayoría de ocasiones a un precio el 90% más barato de lo que pedían al principio. La forma de comunicarse es sencilla: una calculadora hace las veces de traductor oficial.

Todo consiste en encontrar ese término medio en el que ni tú te aprovechas del poder de los yuanes ni ellos te convierten en el pardillo del mes.

La imagen de esta anotación es una tarjeta típica de las que te dan en cada puesto. En ella, viene la dirección, a lo que se dedican (en este caso ropa, con dedicación especial a Custo) y su situación dentro del “centro comercial”. En la parte trasera, hay una serie de indicaciones (en caracteres chinos) para que se la entreguemos al taxista por si volvemos de nuevo.

Por cierto, si se tiene intención de ir, no hace falta llevarse una maleta extra. Allí las tienen de todas formas y colores…


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4 comentarios a “Copias originales” Añade uno

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