Publicado por Chiqui el 20 de Septiembre de 2006

El dardo en la pelota¿Quién dijo que la gente que sólo lee prensa deportiva son unos gañanes?

Gracias a este tipo de prensa, aunque también se puede apreciar en cualquiera de las retransmisiones de radio o televisión, se está recuperando un lenguaje que creíamos ya perdido con la irrupción del Messenger o los SMS. Palabras y expresiones ya en desuso en nuestra vida cotidiana, vuelven a tener vigencia y ser usadas de manera frecuente. También sirve para aprender idiomas o para descubrir nuevos términos hasta ahora desconocidos.

Como ejemplo, podíamos tomar la crónica de cualquier partido de fútbol, en cualquier campo de España cualquier domingo. El resumen podría ser algo así:

“Bien entrada la prolongación (tiempo de descuento) y con tablas (empate) en el luminoso (marcador), el cancerbero (portero) local colocó rápidamente el cuero (balón) en el verde (césped) y de potente chut (saque), puso el esférico (balón, de nuevo) en la medular (centro del campo). Allí, Fulaninho, de certero testarazo (cabezazo), habilitó (pasó) al carrilero (lateral) que tenía toda la banda para él, ya que el rival practicaba el achique de espacios.

Éste, que había evitado inteligentemente el offside (fuera de juego) con una finta (regate) al zaguero (defensa), inició una veloz carrera, y al llegar al córner (una de las esquinas del campo), colocó una rosca (centro combado) a la olla (área). Cuando el delantero se aprestaba a fusilar (rematar) al guardameta (portero también), el libre contrario (tipo de defensa) le agarró de la elástica (camiseta) haciendo que se fuera al suelo. El coliseo (estadio) rugió reclamando la infracción.

El trencilla (árbitro), que hasta ese momento había pasado desapercibido, no lo dudó: señaló pena máxima (penalti) y cartulina (tarjeta) amarilla para el defensa. Tras la posterior tangana (bronca), regada de unas cuantas admonitorias (otras tarjetas), el pichichi (máximo goleador) del equipo colocó el balón en el punto fatídico (punto de penalti), se ajustó los los cordones del borceguí (bota), cogió carrerilla y disparó. La pelota, tras rozar en el travesaño (larguero), besó las mallas.

De ahí, hasta que el colegiado (arbitro de nuevo) pitó el final del choque (partido) fue un improductivo quiero y no puedo del once (equipo) visitante.”

Pues lo dicho, a leer más prensa deportiva y menos literatura…


Archivado en Fútbol, Media, Vida cotidiana

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