Imaginaos: hotel a la vera del Danubio en Linz, Austria, en medio de un idílico bosque. Sólo tres habitaciones y cada una de ellas es una construcción independiente. Tragaluz en el techo. Pequeñita pero coqueta. Además, el precio lo fija el cliente según sus posibilidades y lo que crea que vale el alojamiento.
Pues eso es lo que ofrece el Daspark Hotel, aunque no todo es idílico desgraciadamente. Como podéis ver en la foto, se trata de unos tubos de cemento convertidos en habitaciones a los que se accede mediante una clave que hay que teclear en la puerta para poder acceder.
Está abierto de mayo a octubre y salvo una cama, corriente eléctrica y un techo (cilíndrico, eso sí) para pasar la noche, no ofrece nada más. Cuarto de baño, desayuno o ducha hay que ir a buscarlo a los alrededores. Desde su web se puede reservar online y consultar la disponibilidad.
Como lo vea una ministra que yo me sé, siembra España de casas de éstas…





14 de Septiembre de 2006 a las 10:44
Lo que me parece feísimo es el cilindro por fuera, no?!!! que horror! antiestético total en un bosque/prado…
Un abrazo!
Pd: qué no se entere la ministra!
15 de Septiembre de 2006 a las 20:09
Una compañía aérea de bajo coste oferta habitaciones de hotel similares, en lujo, a esta (el ancho es justo el de la cama). Espero que no las incluyan en la oferta vacacional de la tercera edad. Me asalta la duda de como será la recepción.
19 de Septiembre de 2006 a las 18:38
Esto también le encantará a la ministra!!
http://www.nopuedocreer.com/quelohayaninventado/?p=65
Saludos!