
Por fin, China. Con interminables escalas y muchas horas de vuelo, apareció Shanghai. A primera vista es grande y espectacular. Llena de contrastes. La opulencia más insultante separada de la pobreza más extrema por una avenida en donde bicicletas, coches, motos, carricoches, autobuses, transeuntes y un servidor luchan por pasar de un lado a otro de la carretera y donde las leyes viales no existen ni se las esperan.
Aunque a diferencia de lo que siempre había escuchado, es una de las ciudades más límpias que he visitado. Hasta en el rincón más sórdido no se puede ver un papel por el suelo.
Primeras horas en Shanghai, que nadie diría que está en un país comunista.
Foto: El espectacular skyline del barrio de Pudong de noche. Un todo a cien arquitectónico creado a golpe de capitalismo salvaje.




22 de Agosto de 2006 a las 23:20
La foto es espectacular, parece una ciudad futurista, vista así es una ciudad bellísima.
25 de Agosto de 2006 a las 18:59
[…] Al cabo de media hora, un señor bajito con una banderita en la mano (aquí todos los grupos de turistas nacionales o foráneos son dirigidos con una banderita ¡ojo al colorín no te vayas con otro grupo!) nos pastorea pero no en direccion al pantalán, no, sino hacia un parking que pasa por debajo del Bund (el parque-paseo desde donde saqué la postal el primer día). […]
2 de Septiembre de 2006 a las 13:40
[…] No han sido tan exóticas como las vacaciones de mi camarada Chiqui pero aún así han sido fenomenales. Un par de días en León y algo más de una semanita en Asturias dan para mucho. Vino, pincho, paseo, siesta, fabada, sidra, siesta, paseo, sidra, siesta, sidra, siesta, sidra… y ya vale que me encasquillo… […]