
Otro palabro más a añadir a la lista de términos acuñados por el mundo del márketing y la publicidad. Se trata de Bagvertising. Y no es otra cosa que los diseños de las bolsas que se entregan a los clientes cuando estos realizan una compra.
Todos hemos ido andando por la calle con bolsas que lucían el logotipo de la tienda donde hemos estado gastándonos los cuartos. Hastiados de verlas, hemos dejado de reparar en ellas.
Pues bien, para que esos rectángulos con asas que llevamos colgando de la mano no pasen desapercibidos y la marca se recuerde, los publicistas crean composiciones para llamar la atención, dando a estos trozos de papel o plástico vida propia para conseguir una interacción con el portador y así crear efectos bastante originales.
Adiós pues, a las tristes bolsas de Ikea y del Ahorramás…






