Aunque todavía sigue entre nosotros en diferentes colores y modelos, han dejado de ser ese elemento indispensable que habitaba en todas las poblaciones, por pequeñas que fueran.
El teléfono móvil las ha convertido casi en meros elementos decoraticos en el paisaje de cualquier ciudad. Aunque pases al lado de una y necesites hacer una llamada, normalmente no reparas que está ahí, y la mano instintivamente se va al móvil.
Aunque no lo parezca, en España todavía hay instalados 56.000 teléfonos públicos desde donde se pueden mandar faxes, enviar SMS, correos electrónicos y por supuesto, hablar. Además, ya no hay que meter el precio justo si no se quiere que la comunicación cueste un congo. Ahora se puede pagar con VISA o con tarjetas prepago. Vamos, un mundo de facilidades para un servicio en desuso.
Si por Telefónica fuera, ya las habría jubilado definitivamente, pero menos mal, la ley lo impide y es que siempre habrá alguien que en un momento dado las necesite… aunque sólo sea para resguardarse de la lluvia.





