A ver si este título llama la atención de los lectores ávidos de sangre que llegan aquí buscando videos de ejecuciones y aprovecho para soltarles cuarto y mitad de adoctrinamiento cultural.
Lo digo también por aquellos que este fin de semana iban buscando a Van Damme y se encontraron con un exquisito espectáculo de danza en el Matadero de Madrid, Shanghai Beauty. ¡Qué desilusión, ellos que se habían pertrechado con los gusanitos y el litro de cola -de los de hacer ruido al sorber- para ver hacer la cobra a los Monjes Shaolin, y van y se encuentran a unos chinos dando saltos!
Esta desilusión sólo es comparable con la que debieron de sufrir los mágicos bailarines de la compañía Jin Xing Dance Theater y sus excelente coreógrafos Jutta Hell y Dieter Baumann cuando vieron el paisanaje: se merecían una ovación más amplia y cálida y algún bravo que otro. No es fácil ver un espectáculo de danza moderna tan bien ejecutado, con tanta poesía, y que aporte algo más que bailarines espánzurrandose contra el suelo atacados por el baile de San Vito, tan en boga estos días.
Me permito hacer una sugerencia a los que redactaron la publicidad: si uno habla de “danza contemporánea, con un fondo de danza tradicional china y artes marciales, elementos de la ópera de Pekín” la gente, a mi pesar, se queda con la patada voladora, aunque haya en la obra poco más que un aroma a Tai Chi. Espero que vuelvan y deseo que se encuentren con el público que se merecen.



