Veréis por mis lecturas que he iniciado mi “momento China”. Soy un parque temático pero en tormentoso: que me voy de viaje a China, pues a darme la panzada del tema, pero sin sufrimientos excesivos. Esto es, que en vez de trajinarme tremendos tochos de historia del lugar en tapa dura, busco “asesinaticos” bien escritos con mucho color local para ponerme en situación. Nada como “Las vírgenes del paraíso” de Barbara Wood para ponerse al día de la historia de Egipto del Siglo XX!. Gracias a él pasé como una erudita en el tema, aunque he de reconocer que el listón estaba bajo.
En fin, que en mi búsqueda de la “China facile e divertente” he encontrado un escritor que es todo un hallazgo: Qiu Xiaolong. Su “Muerte de una heroína roja” (Tapa Negra, Almuzara 2006) nos permite contemplar a través de los ojos del policía y poeta Chen Cao el Shangai de los 90, en el que conviven el Partido Comunista y la apertura al capitalismo con el asesinato de una trabajadora modelo de rango nacional. Sus 400 páginas que se desarrollan temporalmente al año siguiente de los sucesos de la Plaza de Tienanmen, están llenas de referencias a la poesía clásica china, a los desequilibrios entre los Hijos de Cuadros Superiores y la gente corriente y a todas las posibles formas de vida que los chinos son capaces de cocinar.
Qiu Xiaolong tiene publicados en inglés dos libros más del Inspector Chen Cao, “A loyal character dancer” y “When red is black” . El cuarto, “A case of two cities” sale el día de mi cumpleaños.
Me los he pedido todos.




21 de Septiembre de 2006 a las 11:05
[…] Fundada en el año 1784 en la parte trasera del Templo de los Dioses de la Ciudad y del Mercado antiguo de Shanghai, se encuentra, en medio de un lago, esta casa de té. Se accede a ella por un puente zigzageante diseñado conforme las supersticiones del Feng Shui para marear a los malos espíritus y evitar que se tomen un té. Supe de ella gracias al libro “Muerte de una heroína roja”, pero la verdad es que viene en todas las guías turísticas de la ciudad. Es como un Café Gijón pero en shanghainés: tremendamente turístico y con camareros bordes (menos uno que no habla inglés y es un encanto… ¿el dueño?) pero lleno de encanto y color local. […]