Nos quejamos mucho de los barbarismos y anglicismos que nos invaden, pero somos nosotros los primeros que fomentamos esa tendencia con nuestro vocabulario del día a día. Y sobre todo las nuevas generaciones que se dedican a tratar con estas máquinas llamadas ordenadores.
Es de uso común, y no nos escandalizamos por oír eso de Por favor, ¿me lo puedes printear? o Forwardéame ese correo. Y es que al amparo del “Lenguaje del menú” han nacido una serie de verbos y “palabros” que se van incorporando sin rechinar al lenguaje cotidiano de los más jóvenes.
Verbos tan comunes como guardar, comprimir, personalizar o actualizar han sido sustituidos por salvar, zipear, customizar o updatear en el lenguaje diario.
Para crear este tipo de verbos, la regla es fácil. A la palabra que aparece en el menú de cualquier aplicación se le añade el sufijo -ear, y voilà!, ya tenemos un bonito verbo para quedar la mar de bien delante de todo aquel que nos quiera escuchar. Ejemplo: “Menú Edit - Delete”. Se le aplica la regla y queda “Deletear” (en este caso, se le ha añadido sólo -ar porque la última letra de la palabra era una “e”). “Sendear” es otro claro ejemplo de lo expuesto.
Y lo malo de todo esto, es que no se trata de un problema para ahorrar tiempo o dinero, como podría ser el lenguaje de los SMS, sino un asunto de pereza mental. Se ve la palabra en el ordenador, y sin ganas para encontrar su traducción a nuestra lengua, automáticamente se castellaniza (¿existirá esa palabra?).
En fin, será que me estoy haciendo mayor. Me voy a resetear…




