
Desde que las agendas son electrónicas nadie se acuerda del santoral. ¡Con lo útil que era! No sólo te permitía quedar como un señor con la gente de nombre raro: “Querido amigo Marciano, feliz onomástica”, sino que te prevenía frente a la llegada de la Choni. Uno está en su casa torrándose tan feliz cuando, de pronto, y sin previo aviso un “opaaaaa”, con caja de ritmos y volantes-lleva-la-aurelia incorporados, llena el salón-comedor y te das cuenta de que un/a proto-Bisbal contratado con tus impuestos ha decidido rematarte la noche para celebrar al Santo del lugar.
Lo malo es que ninguno de los trescientos mandos a distancia que controlan otros 300 pirrinchis electrónicos sirven para silenciar a la Choni.
Habrá que volver al calendario de taco.
El maestro Forges lo retrata mejor que nadie.
Web oficial | Forges





